Europa dedica cada año 15 millones para investigar los riesgos de la nanotecnología
Según se afirma desde el Proyecto de Nanotecnologías Emergentes (PEN, por sus siglas en inglés), Europa invierte casi el doble que Estados Unidos en investigar los riesgos potenciales de la nanotecnología, una ciencia que revolucionará la industria en el siglo XXI. Entre los posibles riesgos está la inhalación de nanopartículas, que puede suponer un peligro para la salud, sobre todo en la fase de fabricación de los productos. La nanotecnología es la capacidad de medir, manipular y fabricar cosas que miden entre 1 y 100 nanómetros (un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro). En concreto, durante el año 2006, Estados Unidos dedicó 8 millones de euros a estudiar modos de hacer frente a estos riesgos, frente a los 15 millones de Europa. Se trata de una cifra ridícula si se compara con los 880 millones de euros invertidos por Estados Unidos en la investigación de la nanotecnología durante ese año. En el mismo periodo, la Comisión Europea y ocho países miembros (Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Italia y Suecia) emplearon 723 millones de euros para este fin. La empresa independiente Lux Research, citada en el estudio del PEN, prevé que para el año 2014 un 15% de los productos fabricados o las aplicaciones comerciales en el mundo incorporarán esta tecnología, por un valor de casi 1,8 billones de euros. La nanotecnología ya se utiliza en unos 600 bienes de consumo como teléfonos móviles, filtros solares, y en algunas marcas de ordenadores, frigoríficos, lavadoras, aparatos de aire acondicionado, pilas, y hasta en peluches para niños que llevan nanopartículas de plata para repeler bacterias, moho y ácaros.