Cosas de aquí
La maravilla relegada
Picos de Europa es uno de los tres espacios seleccionados en España para participar en la lista de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, aunque con pocas posibilidades
Un paraje de los Picos de Europa, considerados una de las maravillas de la naturaleza españolas
Para que algo tenga relevancia en los últimos tiempos debe aparecer en una lista. Sobre todo, si la lista en cuestión es una fuente de negocio inagotable. Para quienes la organizan, y para quienes la conforman. Se demostró con la nueva elección de las Siete Maravillas del Mundo, hace ahora un año. Y pretende reeditarse ahora con la elección de las Siete Maravillas Naturales del Mundo. Los propios organizadores reconocen que no tendrá tanta repercusión como la anterior (con multitudinarias campañas llamando al voto de los internautas), pero sin duda la iniciativa supondrá una publicidad importante para la explotación turística de aquellas zonas que reciban más votos. Sin embargo, las maravillas naturales españolas parecen haberse dormido en la puja inicial por aparecer en esta lista. Sólo tres de los espacios privilegiados del país (el que cuenta con la mayor riqueza natural de Europa) aparecen en el listado inicial, aunque en puestos tan alejados de la cabecera que sólo milagrosamente serán capaces de salvar siquiera la primera criba. Uno de esos espacios son los Picos de Europa. Ocupan actualmente el puesto 242 en una lista mundial que encabezan la plaza de Cox's Bazar en Bangladesh, la bahía de Ha Long en Vietman, el río Ganges en India, el arrecifre Tubbataha y las colinas de Chocolate en Filipinas y el monte Everest en Nepal. Las otras dos maravillas españolas son el volcán del Teide y Sierra Nevada; en los puestos 267 y 146, respectivamente. El primer «corte» para elegir los mejores parajes naturales del mundo se establecerá en las 77 candidaturas más votadas, y serán analizadas por un grupo de expertos que elegirán entre ellas las 21 finalistas. Esta selección será votada de nuevo por Internet a partir de enero del 2009, y en el verano del 2010 se darán a conocer los ganadores. La iniciativa está organizada de nuevo por New Seven Wonders, aunque la repercusión popular es, al menos de momento, sensiblemente menor a aquella que llevó a los españoles en masa a intentar aupar a la Alhambra de Granada a la selecta lista de las grandes maravillas del mundo. La repercusión de incluir una de las riquezas naturales españolas en esta lista sería importante, tanto desde el punto de vista de la promoción como del económico. Pero seguramente ya es tarde para reaccionar, y Picos de Europa, junto con las obras dos candidatas españolas a maravillas, se quedará fuera en la primera selección.