CORNADA DE LOBO
Al embruño
CON el dinero sólo se pueden hacer dos cosas: o ganarlo o gastarlo. Se acabó el superávit. ¿Y?... Nueva política social: a roer estaca, «a la mierda, albañiles, se acabó la masa» (expresión muy usada por un tío mío cuando declaraba un fulminante novamás en el tute). Y reza para que no haya que devolver los regalitos de bautizo o calderilla fiscal que lanzó el Gobierno en rebatina electoral como quien maciza el mar con carnaza podre para después pescar mejor al chicharro o al bonito. El dinero es rey y por eso no cree en nadie ni en otra cosa que no sea el engordar; el dinero es de los de pijo tieso no cree en Dios . El dinero no tiene amigos que no sean de papel moneda. El dinero es cobarde (la palabra crisis le mete en cuevas, alcantarillas y cámaras acorazadas )... El dinero es la pura ciencia física: pero si el dinero no se crea ni se destruye, ¿dónde coños está el que espanta la crisis?... Rajoy debió preguntárselo a Zapatero. Y nada. ¿Dónde lo pescaremos ahora, dónde puede haber chicharros?... Y tampoco. Uno dijo que a caña; el otro que a red. Uno, que por babor; el otro, por estribor. Pues tiene que haber un modo y tiene que quedar algo de todo lo que había en caja... No procedió el acuerdo ni la cuenta. Pues juguemos «al embruño». ¿Al embruño?... Viejo juego de rapacería. ¿Y consiste?... en guardar en la mano cerrada cosas, garbanzos, canicas, perras, botones, superávits; y enseñándolo fugazmente, se cierra la mano y el otro ha de averiguar la cantidad exacta, en cuyo caso se lo queda todo y a palmar... Pues ¡al embruño!... ¡Alza el puño!... ¿Sobre cuántas?... Hombre, si no llevas nada. Pues entonces, dame las tuyas. Es que yo tampoco llevo nada. En fin, ya que con la crisis hay que jugar, probaremos con las tabas, que han de sobrar por ahí esos huesos con tanto borrego guisado en todo este tiempo. ¿Recuerdas cómo se llamaban las cuatro caras de la taba con las que definían el lance las crías según de qué lado cayeran?... Ni idea. Refrescando: tienes que decir «besito, culito, hoyito y carita». No jodas. Elige entonces la fórmula del pueblo vecino, que aquí cada cual tiene la suya: «agüito, correa, culito y chicha»... pues va a ser que no, porque barrunto que quieres ponerme mirando a Cuenca o a Picos...