Diario de León
Publicado por
Antonio Núñez
León

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AUNQUE SERVIDOR sea de La Bañeza no puede reprimir una irreflenable simpatía hacia algunos de Astorga y más concretamente por la familia Jiménez, de los Jiménez de toda la vida, que llevan ya una década haciendo demostraciones de fuerza en las fiestas de su pueblo sobre cómo mover un autobús con los dientes, tirar de un camión con la perilla de la barba o las mujeres por los pelos. La última proeza de Luis Jiménez, el abuelo cincuentón y patriarca de la saga consistió el miércoles en arrastrar un turismo de nada menos que de 1.080 kilos «con su órgano viril», según rezan pudorosamente las crónicas de nuestra corresponsal en la capital maragata, María Fernández, que nunca había redactado un artículo con tanto primor. «Se sale del libro de estilo», le avisó el redactor jefe, pero ella se limitó a encogerse de hombros farfullando como disculpa un «alucina, vecina». Los Jiménez, de mucha casta, han incorporado este año a la troupe a su nieto Christian Fuentes, de doce añines, que movió él solito el mismo buga que su abuelo con un par, aunque dada la edad, usted ya me entiende, el chaval tuvo que hacerlo a dos manos. En todo caso despunta. Y otra hija de Luis, Sandra Jiménez, la mamá del nene, movió un microbús vacío tirando de él a puro güevo y pidiendo luego que se subiera la gente porque le parecía poco y le salía del moño. Su hermano Emilio, según relatan las alucinantes crónicas de María Fernández, desde entonces traspuesta, se prestó también a que su padre le rompiera «diversas piedras sobre los testículos, una de 108 kilos de peso y otra de 130 con una maza que pesaba cuatro». La gesta empequeñece a las del general Silvestre, el héroe de las guerras africanas antes de que ascendieran a Franco, cuando Alfonso XIII le mandó el famoso telegrama de «Olé tus cojones». La literatura de hazañas bélicas ha perdido mucho en concisión y calidad desde que el soldadito español va a la guerra contra el moro en misión de paz, según las teorías geoestratégicas de Zapatero para el Líbano y Afganistán. Tenemos por ahí fuera diez mil y pico efectivos desperdigados mientras la familia Jiménez, por sí sola, hubiera bastado como fuerza disuasoria. Cuando las familias normales volvemos de vacaciones con la cartilla exhausta y empieza de verdad el año nuevo los Jiménez, que no se han movido de Astorga, parecen los más descansados del país. El resto de la gente vive en la mentira piadosa de que las doce campanadas son por Nochevieja, pero el 1 de enero comienza, de hecho, en septiembre como sabe cualquier escolar, el maestro, la madre que los parió y el padre que les paga a los tres, por si fuera poco, también los libros. En Iberdrola el año hidraúlico empieza igualmente en octubre y para los labradores acaba cuando la cosecha de la Virgen de Agosto, que los de Valdevimbre y el Bierzo retrasan prudentemente un mes por la vendimia. Cada comarca tiene su propio calendario con denominación de origen. El año que empieza mañana, después de las vacaciones, bien pudiera ser el de la consagración definitiva de los Jiménez, que aquí pasan medio desapercibidos mientras triunfan en televisiones forasteras con programas como Tú sí que vales . Se dice esto porque, dada la anemia del Gobierno, pueden ser los únicos capaces de tirar de la crisis económica cuando el pais está para el arrastre. Como diría Luis, «hace falta un par...». «Y Zapatero no los tiene...», esto último es mío, de cosecha propia. Para empezar, los forzudos maragatos se plantean ya el reto de mover un avión de treinta toneladas en el aeropuertín de La Virgen del Camino. Falta le hace para ahorrar combustible a la empantanada Lagun Air, que iba al rebufo de la construcción y ahora no levanta el vuelo más allá de una burbuja. Para que despegue una compañía con tanto lastre de ladrillo probablemente lo mejor sería desembarcar a Tejera, Nacho, a velocidad de crucero -tiene paracaídas en Caja España- y dejar que agarre otro los mandos con perilla, pericia o lo que cuelga en el tren de aterrizaje de Luis Jiménez. Cuentan también los periódicos que en un esfuerzo colosal el presidente Zapatero ha salido este fin de semana de La Moncloa para patearse los Picos de Europa con Jesús Calleja. En fin, hay que hacer lo imposible para salir en la foto y en los papeles. Estamos en manos de aventureros. En cuanto a Solbes y la financiación del Estatut catalán tampoco el Gobierno debería desaprovechar la ocasión de fichar a Luis con rango, como mínimo, de subsecretario. «Aquí mi primo el de Zumosol», podría decirles a Montilla y Carod-Rovira cuando vinieran a negociar tirando de los Presupuestos. Y para rematar: «Salut y força al canut».

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