Gente de allá | Madrid Fashion Week 1397124194

El triunfo de la aguja tradicional

La primera jornada de la semana grande de la moda española se abrió con los desfiles de Duyos, Lemoniez, Amaya Arzuaga y Schlesser, y los grandes diseños de Ailanto y Victorio & Lucchino

Publicado por
Mercedes Rodríugez madrid
León

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La ortodoxia de los clásicos se impuso a los creadores que se autoproclaman más vanguardistas o iconoclastas en la primera jornada de Cibeles Madrid Fashion Week. Los diseños de Victorio & Lucchino y Ailanto demostraron rigor y coherencia con sus propios estilos. La pareja de andaluces dieron un recital de vistosidad que animó la tarde. Los hermanos vascos siguen con su frescura dirigida a clientes más juveniles y volvieron a acertar con sus estampados en la mañana. La primera jornada se abrió con el desfile de Devota & Lomba, firma del diseñador Modesto Lomba que sigue fiel a sus juegos de drapeados, cortes y pliegues asimétricos en un estilo que se mira en la arquitectura y aspira a 'deconstruir' formas. Vestidos con mucho volumen en sedas enceradas, con una amplia gama de colores (grises, beiges, rosas, verdes) predominan en una colección que recuerda en su esencia a las anteriores. Juan Duyos fue el primero en desfilar en Neptuno con una colección un tanto inconexa en la que abusa de bodys, monos o mallas pegadas al cuerpo que dibujan la braga por fuera; vestidos plastificados que incorporan volantes y tejidos de encaje de nylon. El listón subió en la mañana con Ailanto, mostrando unos diseños que prenden especialmente entre las mujeres más jóvenes por la frescura y colorido de sus colecciones, que traen siempre a Cibeles unos estampados originales y con sello propio, esta vez inspirados en el mundo creativo de Henry Matisse, simulando sábanas beduinas y tapices bordados que el pintor atesoraba en su taller de Niza y de los que extrajo la esencia de parte de su obra pictórica. El donostiarra Fernando Lemoniez esigue instalado en una sobriedad minimalista, con vestidos mini bien cortados, rectos o sueltos, algunos con corte imperio, de una sobriedad llevada al extremo. Una vez más, volvió a la inspiración de Balenciaga para amplios abrigos de gran volumen. La sencillez plena de Lemoniez contrastó con la riqueza barroca de Victorio & Lucchino, fieles a su esencia del sur. El volante de sus orígenes se ha reconvertido y ahora remata, actualizado, el bajo de una línea de vestidos de satén amplios. La pareja se inspira también en la corsetería para vestidos muy ceñidos que contrastan con otros de formas más amplias. En la colección de hombres, la firma se introduce a la sastrería clásica los shorts y las chaquetas cortas. Por su parte, Amaya Arzuaga, que escogió Neptuno para su desfile, sigue anclada en los grandes volúmenes globo para mini faldas y vestidos.

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