| Visto y oído |
Hacendera en Cabreros del Río

Un momento de la demostración con vehículo de hidrógeno
Todos contra la carcoma La parroquia de San Miguel Arcángel de Cabreros del Río organizó el pasado lunes una hacendera para la restauración del templo parroquial. Medio centenar de personas participaron en el evento, con el que se pretendía retirar la madera carcomida del coro y facilitar su restauración posterior, así como tratar con insecticida los bancos de la iglesia. La parroquia destaca el clima de unión e ilusión que generó la hacendera entre los participantes. La infancia desterrada Luis Posada ha celebrado estos días la exposición La otra infancia, la infancia desterrada en el Círculo Cultural de Veguellina de Órbigo con fines totalmente desinteresados y solidarios para recaudar medicamentos para la organización no gubernamental Casa Xalteva de Nicaragua, donde estuvo colaborando como voluntario desde enero hasta julio del 2008. El pasado sábado visitó la exposición la escritora Elena Santiago que con su acostumbrada sencillez e inteligencia leyó un emotivo texto suyo escrito especialmente para la ocasión. En la fotografía la podemos ver junto a Luís Javier Posada, autor de la exposición y de la solidaria idea de recaudar medicamentos a través de la misma. En el mismo acto Luís agradeció la afluencia de público y sobre todo el volumen de las medicinas recibidas que se encargará de llevar personalmente al aeropuerto de Madrid para entregárselas a Aviación sin fronteras, pues así se asegura su llegada a los niños de Nicaragua. Vehículos de hidrógeno El Ayuntamiento de León albergó esta semana una demostración de vehículos de hidrógeno a cargo de Francisco José Sierra, que llevó a cabo una demostración de su utilización al término de la disertación. La utilización de este tipo de ingenios mecánicos es una novedad de los últimos tiempos. El reto para convertir el hidrógeno en combustible está en su almacenaje. Ahora mismo se perfilan tres opciones: el hidrógeno líquido a -253 ºC, el presurizado a 700 bares. El primer sistema confiere mayor autonomía (hasta 400 km) sin embargo, debe evacuarse hidrógeno para evitar que el calor ambiental provoque sobrepresiones. En contra del presurizado tan sólo pesa la menor autonomía (unos 270 km) pero con mayor seguridad. Además el presurizado tiene a su favor que es más fácil de conservar en las hidrogeneras o estaciones de servicio para recargar los depósitos de combustible. El alma del vehículo de hidrógeno es la pila de combustible que extrae los electrones del hidrógeno para convertirlos en electricidad. Actualmente, las pilas de combustibles han conseguido un buen nivel de eficiencia y compacidad que permiten 2 kW por litro y por kilo con presiones variables de 1,5 y 2,7 bares. Eso se consigue conectando en serie hasta unas 200 células simples. Un motor de 60 kW (82 CV) permite alcanzar las velocidades modernas.