A la rebatina
CRISIS correosas, cuaresmales e interminables lo fueron antes. Hoy vienen con código de barras y caducidad calculada. Nos dicen que en año y medio se nos volverá a poner cuerpo de jota (¿de jarana o de joderse?, oh dilema).
Esta crisis tiene detrás un Papá Estado como quien tiene un Papá Noel y por eso ni la cancamurria ni el pánico no se nos escurren todavía patas abajo; un Estado concebido como ejército de salvación de una economía borracha y, si el gobierno anuncia la andanada de ocho mil millones de euracos para que los ayuntamientos amortigüen el estacazo promoviendo obra pública y creando servicios o equipamientos, pues entonces viene el presidente de la federación de municipios y provincias aplaudiendo con las orejas y declarando textualmente «nos han llegado los Reyes Magos» (le traicionó el subconsciente). No extraña esta consideración mística, mágica y lotera, porque ocho mil millones es el doble de lo que la esfera local tiene presupuestado para el próximo año, o sea, dos cacetas más con las que no se contaba, ¡vivan las lentejas!...
El padrino de la criatura se ha colocado a la puerta del templo gubernativo donde se bautizó esta morterada disponiéndose a lanzarla «a la rebatina», que es como llamábamos de guajes a la lluvia de caramelos y calderilla con la que se obsequiaba a la chavalería que aguardaba fuera del bautizo al grito de
y
o, si la siembra era tacaña,
... Los diccionarios no aceptan rebatina, sino rebatiña, eñe al canto (concurrir a porfía o agarrar una cosa arrebatándosela de las manos unos a otros), y eso vendrá a ocurrir cuando tengan que perrear todos por echarle el guante a la codiciada piedad estatal... mientras algunas preguntas nublan el deseo: ¿quién elegirá y controlará esas obras?, ¿se destinará parte a resolver deuda vieja con sus acreedores agobiados?, ¿cuántos ayuntamientos tienen capacidad para presentar los proyectos en sólo un mes empezando las obras antes del 13 de abril, como así se exige?, ¿no es arriesgado proyectar con tanta premura?, y los empleos municipales que se creen ¿durarán sólo lo que dure la crisis o se quedarán empotrados después en el andamiaje funcionarial?... ¿y cuántos dedos y alcaldadas cabrán en estas prisas y abundancias?...