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Peregrinos con paso marcado

Ciento veinte integrantes del Grupo de Honores de la Guardia Real, cuatro de ellos leoneses, recorren el Camino de Santiago como ejercicio para conseguir el endurecimiento fís

Vista general del grupo de guardias reales que participaron en un verdadero ejercicio de resistencia

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Maite Almanza
León

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astorga

El reto es recorrer 135 kilómetros en noventa y seis horas. A una media de treinta kilómetros diarios, parecen a punto de conseguirlo. No importan las llagas, el dolor ni las heridas en los pies. Algunos han causado baja por antiguas lesiones, pero son los menos. Caminan con el peso añadido del armamento y el equipo de combate: entre ocho y diez kilogramos cada uno. «No vamos excesivamente cargados», aseguraba ayer el teniente coronel Jesús Arenas, responsable de la comitiva.

El Grupo de Honores de la Guardia Real tiene como misión diaria garantizar la seguridad de sus majestades los Reyes de España en el palacio de La Zarzuela y en otros en los que puedan alojarse temporalmente -”como el de Marivent, en Mallorca-”, así como rendir honores a la familia real en actos de estado y a responsables de países extranjeros que puedan llegar a España en visita institucional.

Ayer, lejos de los oropeles de la Corte, estos militares, entre los que había representación de los tres ejércitos, eran unos peregrinos más, aunque quizás mejor preparados que el resto. No en vano su recorrido por el Camino de Santiago va dirigido a lograr un endurecimiento físico y moral. «El guardia real es un excelente soldado, con una enorme capacidad de sacrificio, pero ejercicios como éste ayudan a estar preparados para asumir retos que signifiquen enfrentar la fatiga y el cansancio», explicaba el teniente coronel Arenas.

El grupo recorrió la etapa Bercianos del Real Camino-Manjarín desde el pasado sábado. Ayer finalizaron su recorrido cerca de Ponferrada y regresaron al acuartelamiento Santocildes de Astorga para descansar. Hoy tienen previsto rematar el ejercicio. Otro grupo, de 140 integrantes, cubrió el tramo entre Burgos y Bercianos la semana pasada. En el año 2008 caminaron entre Somport y Burgos. Así que la llegada a Santiago de Compostela tendrá que esperar hasta el 2010, año santo. Todo está medido, también cada jornada: dedican las mañanas a caminar y las tardes, a curar sus heridas. El responsable del grupo cree que ha merecido la pena: «Estoy muy orgullo de mis guardias reales, incluso con llagas importantes han aguantado el tipo, y llegarán con pundonor al final de la misión encomendada».

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Entre los efectivos que participan en la prueba hay cuatro leoneses: el sargento Juan Manuel Rubial, de Mallo de Luna, y los soldados Alejandro Llamazares, de Solanilla de la Sobarriba, Javier Aragoneses, de Requejo de la Vega, y Salomé García, de La Virgen del Camino, una de las cinco mujeres del grupo.