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Van despacio las cosas de Palacios

El Musac alberga una interesante cata de vinos de Corullón y Gratallops a cargo del riojano Álvaro Palacios, que también se ha introducido lentamente pero con éxito en El Bierzo y Priorat

Álvaro Palacios, en un momento de la cata celebrada en la tarde de ayer en el restaurante del Musac

León

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Dice Álvaro Palacios que la gente quiere vinos «que además de unas nomenclaturas muy rimbombantes, tengan DNI propio». Y por eso ha puesto nombre de Corullón a un Denominación de Origen Bierzo y Gratallops a un Priorat. «Las marcas mueren con las personas, los pueblos no».

Así que en esa misión, Distribuciones Farrapeira organizó ayer en el Restaurante Cidón del Museo de Arte Contemporáneo de León una cata protagonizado por un joven (45 años lo contemplan) vástago de una familia de larga tradición vitivinícola que deposita en él la responsabilidad de la quinta generación dedicada al arte del vino: «Fue concebido para convivir y para disfrutar de la espiritualidad que ofrece».

Ausente su sobrino Ricardo a consecuencia de una gira por los Estados Unidos, Palacios presentó un Rioja del 2007, el Placet Valltomelloso , largo de boca y repleto de frutas y flores. El célebre Pétalos del Bierzo (2007) exhibió toda la intriga de una viña vieja pero sabia. Les Terrasses (2007) tampoco defraudó y dejó en boca la amabilidad que lo caracteriza. De Gratallops (2007) solamente se han embotellado 6.000 unidades: «Es un vino muy especial», reconoció orgulloso Álvaro. Villa de Corullón (2006) es pura seda, un éxito total: «Si no tienes Pétalos , no puedes hacer rentable el Villa de Corullón », reconoció el empresario. El toque carnal de Las Lamas (2005) coloreado por el sol naranja del atardecer, la sensualidad reposada de Finca Delfí (2005) que deja toques frescos en un vino muy moderno y la traca final con L-™Ermita (2006) elaborado por primera vez con uva garnacha 100% que le procura un notable refinamiento y estructura de larga vida (a 595 euros la botella en el mercado) o La Faraona (2006). «El vino más grande de la vida, agua bendita», señaló el protagonista y director de la cata.

En Bodegas Palacios entienden que la enología sobra cuando la viña es buena: «A los vinos hay que buscarles un origen monástico e histórico».

«Cuando llegamos al Bierzo en 1999 todo el mundo estaba volcado con Ribera de Duero y Toro. Nadie nos creía, decían que la Mencía no envejecía bien. Hoy, estoy convencido de que en realidad, la Cavernet Sauvignon procede de los racimos que se llevaron los peregrinos de vuelta a Francia cuando acabaron el Camino de Santiago y no al revés como quieren hacernos creer a veces», explicó.

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Dos horas y media después de iniciar la disertación («¡Vaya rollo que os acabo de apretar!») dio por cerrada la charla que inició pidiendo disculpas por la afonía que ayer le afectaba. Ya dijo el sabio que beber con medida alarga la vida. Y el ingenio también...