Cosas de aquí | La hora de las escopetas

Ni tanta codorniz ni tan poca

La apertura de la media veda saca al campo a miles de aficionados que resolvieron la jornada sin grandes decepciones, pero también sin excesos

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Publicado por
pedro vizcay | león
León

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La media veda de caza, que tiene a la codorniz como protagonista principal, se abrió ayer en toda la provincia de León. Se trata de una fecha muy especial, en pleno periodo vacacional y con los pueblos repletos de esos veraneantes que, en su mayoría, retornan por unos días a la localidad que los vio nacer. El modelo de gestión cinegético en esta provincia se fundamenta en los cotos locales a los que pertenecen los vecinos e hijos de los pueblos, bien directamente o por matrimonio. No resulta extraño pues que, en estas primeras jornadas, la práctica totalidad de cazadores salga al campo para iniciar la temporada de caza.

Apenas comenzaba a amanecer cuando ya los aficionados se concentraban con sus perros en los lugares establecidos en cada acotado. Sobre las siete y cuarto de la mañana, entre dos luces, sonaban los primeros disparos acompañados de los ladridos de los canes. Minutos después las detonaciones se escuchaban por todo el campo, lo que anticipaba un magnífico día de caza. A las diez de la mañana, cuando todavía no se había secado el rocío, los ánimos habían decaído considerablemente. Parece evidente que nos encontramos ante un año muy normal en cuanto a la codorniz se refiere. Mucho se había especulado en las tertulias sobre la cantidad de codorniz que iba a haber esta temporada, pero deseos y realidad no siempre coinciden. A tenor de los muestreos realizados telefónicamente a las doce de la mañana, un promedio de cinco o seis codornices por cazador sería acertado. Como ya veníamos anunciando en crónicas anteriores, se ha cazado mejor en los regadíos que en los secanos. Desprovistos de pajas rastrojeras y con muy poco refugio, las codornices aparecen muy esparcidas en los campos donde no se riega. En las zonas de regadío, especialmente el Páramo y el Bajo Esla si que se han visto codornices, pero la densidad de cazadores unida a las escasas parcelas de trigo y cebada propician que las aves vuelen hacia el refugio evitando el mortífero perdigón. Además, en estos primeros días, los perros ávidos de morder caza no se sujetan y levantan muy pocos pájaros a postura . A los aficionados les espera una media veda razonablemente positiva, en especial a los que dispongan de un buen perro. Tras las primeras jornadas y una vez que se asienten los canes, a tenor de los visto se pueden divertir. Queda claro que el cupo de 35 codornices lo conseguirá uno de cada mil, pero entre seis y diez pájaros es perfectamente factible. La meteorología sin duda será determinante, pues la llegada del frío o de la lluvia moverá las aves hacia otras latitudes, habida cuenta de que, en líneas generales, las codornices abatidas están gordas y hermosas y en la cazuela, por supuesto, estarán muy sabrosas.

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