Diario de una aventura
En el corazón del Himalaya
Entramos en el inhóspito Dolpo. Queremos escalar el Arnio Chuli, descender por su ladera este y explorar por primera vez este increíble valle
Hola amigos. Ya hacía tiempo que no os escribía crónicas. Ha coincidido que estábamos escalando el Mont Blanc con nuestros amigos del mundial de motociclismo Héctor Barberá, Dani Pedrosa y Marc Coma. Nos fue imposible llevar los equipos satélites y ahora os escribo desde el mismísimo corazón del Himalaya: El Dolpo.
Esta vasta región está muy mal comunicada, no hay carreteras y muy pocas escuelas y hospitales. Nosotros (Manu, Emilio, Phuntchok, y yo) hemos alquilado una avioneta modelo Pilatos Porter, en Katmandú, a nuestro amigo Sonam, y hemos realizado un increíble vuelo a través de la cordillera del Himalaya. Primero directos hacia el norte para filmar de cerca los Ganesh Himal, después volamos entre valles del Himalaya, hasta alcanzar el Manaslu, una de las catorce montañas que tienen más de 8.000 metros, después casi tocamos con los dedos los Anapurnas, también de más de 8.000 metros, y el Dhaulagiri, que pasa holgadamente los 8.000. En total tres montañas de los llamados «los 14».
Nos hemos metido en un vuelo casi acrobático por la garganta del Kali Gandaki, que es la más profunda de la Tierra, sobrevolado el mismo borde de la frontera con Tíbet y filmado la ciudad amurallada, casi medieval, de Lo-Mantang. Los fuertes vientos nos obligaron a no dar muchas pasadas, mientras Manu vomitaba todo lo que tenía dentro.
Después de un vuelo único entre valles, montañas de más de ocho mil metros, gargantas sin fin y valles por descubrir, aterrizamos en una pista estrechísima de piedras y tierra. Todavía con los nervios a flor de piel, somos conscientes que estamos en el Bajo Dolpo: en Juphal. Nos encontramos con Chiring, el sherpa joven con el que escalé el Everest y el Lhotse, y que ahora ya es sirdar o jefe de sherpas. Tiene listo nuestro pequeño equipo humano, que consta de unos ocho porteadores, incluido el cocinero, más un sherpa y Chiring. En total diez personas, catorce mulas y nosotros cuatro.
Por delante nos queda una fantástica aventura. Queremos entrar por el Bajo Dolpo y caminando alcanzar el Alto Dolpo, hasta la frontera con Tíbet, después girar hacia el este y adentrarnos en un territorio muy poco transitado por humanos. Intentaremos, si la meteorología nos lo permite, escalar el pico Arnio Chuli -”creemos que sólo dos expediciones lo han conseguido-”, y aquí viene el plato fuerte: queremos descender de este pico por su ladera este, cubierta de hielo y nieve, y explorar por primera vez en la historia este valle que se adivina en las fotos de satélite: un extenso campo de hielo y glaciares por todas partes.
En esta zona sólo nos adentraremos Manu, Emilio, los dos sherpas y yo, el resto del grupo lo enviaremos por el collado de 5.750 metros a un lugar llamado La Pedhi, donde se supone que nos encontraremos días después. Luego continuaremos hacia otro reino anclado en el tiempo: el Mustang. Es una grandiosa aventura. En total casi 500 kilómetros caminando y más de cuarenta días.
Ahora os escribo desde una pequeña aldea a 3.100 metros llamada Polam, junto a un inmenso lago de color turquesa y una catarata de casi 200 metros, la más alta de Nepal. Hace frío y aparecen nubes de altura que presagian cambio a mal tiempo. ¡Empezamos bien! También estamos preocupados pues es una zona castigada por los ataques de la guerrilla maoísta, donde hace muy poco se producían violentos ataques.