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El acordeonista de Hamelín

Una campaña sin precedentes en León consigue en Facebook el apoyo de casi 5.000 ciudadanos al popular músico callejero Arty, «desterrado» de la calle Ancha

Artyon Eremin, auténtico nombre de Arty.

Artyon Eremin, auténtico nombre de Arty.

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marco romero | leon
León

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Facebook, una de las redes sociales más populares en Internet, se ha convertido en una contundente plataforma de apoyo al músico callejero de origen ruso Arty, desterrado del centro de la capital por las supuestas molestias que ocasionaban los sones de su acordeón en la calle Ancha. Pero, por lo visto, gustaba a muchos más de los que se quejaban. Al cierre de esta edición, 4.727 personas se habían hecho fans virtuales del músico y por la Red se multiplican los comentarios en su defensa.

Él se muestra agradecido, pero no alentado. Desde junio no ha vuelto a tocar en su emplazamiento habitual porque el Ayuntamiento decidió suspender el permiso bianual de ocupación de vía pública que le venía otorgando sin problemas desde hace cinco años y medio. La razón que daba ayer la concejala responsable, María Rodríguez, es que las protestas de algunos vecinos y comercios obligó a plantear una solución intermedia que propuso al músico rotar en la ciudad durante quince días, con la posibilidad de pisar la calle Ancha, como mucho, una vez a la semana.

Con este panorama, con el racaneo que propicia la crisis y sin ninguna explicación por parte de los políticos municipales que impiden su estancia, Arty, su esposa y su bebé nacida en León probaron suerte en muchas ciudades de Castilla y León, Galicia y Asturias, pero su único deseo es conciliar un nuevo acuerdo con el Ayuntamiento para regresar a León, a la calle Ancha. «¿A quién hago daño? Intento vivir honradamente. Yo no robo, no mato. ¿Por qué están en contra de que reciba unas monedas?».

Este ruso del mar Caspio viajó ayer por la tarde desde Oviedo para mantener la entrevista personalmente. Asegura que en la capital asturiana sólo gana para pagar el piso y comer. «No debería de estar yendo de ciudad en ciudad. Necesito una respuesta», explica en un español todavía incipiente. Un joven ruso más desenvuelto con el idioma le ayuda a traducir exactamente lo que quiere decir. «Nadie me dice el por qué de esta prohibición». No está solo. Son muchos los que, como Arty, exigen una respuesta. La movilización de la calle no es algo que haya promovido él. De hecho, tiene cierta dificultad para manejarse en español en Facebook. Pero su notada ausencia durante los últimos meses no ha dejado indiferente a nadie, se supone que a quienes le expulsaron tampoco. Internet se ha convertido en un hervidero. Los mensajes, que en principio daban su simple apoyo a Arty, se están volviendo contra el Ayuntamiento. «Al río con ellos», dice uno de los más suaves.

Uno no puede decir abiertamente que el gobierno local está estrangulando una expresión artística no sólo permitida sino admirada en ciudadades como París, Praga o Barcelona. Tampoco se le puede acusar de ser mucho menos beligerante e inflexible con las bandas de Semana Santa sin esperar duras réplicas de las cofradías. Pero otra cosa es pensarlo. Y pensar es libre.

Y acaba uno: el Ayuntamiento quiere rotación y el artista, calle Ancha; y la calle es muy larga. ¿Por qué no rotar al artista por la calle Ancha, que es muy larga?

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