Diario de León

Reportaje | Juan Vicente Muñoz-Lacuna

Las Tablas de Daimiel agonizan

Durante cuatro décadas su acuífero se ha sobreexplotado para extender los regadíos

Imagen de archivo del paraje natural hace cuatro años donde se ve su esplendor.

Imagen de archivo del paraje natural hace cuatro años donde se ve su esplendor.

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Una delicada conjunción de aguas superficiales y subterráneas actuando durante miles de años creó lo que hoy conocemos como Las Tablas de Daimiel. Un paraje único en España que es Parque Nacional desde la década de los 70 y Reserva de la Biosfera desde los 80. Figuras de protección que de nada han servido para este territorio de 15.000 kilómetros cuadrados que está agonizando por la sequía y la sobreexplotación de sus acuíferos para la extensión de los regadíos durante décadas.

Las Tablas se mueren de sed desde hace años, un grave problema al que desde el pasado verano se ha añadido otro: el incendio de su turba que aún persiste, un proceso natural que se produce bajo el sustrato de arena que recubre el terreno cuando la diferencia de la temperatura ambiente y la del interior de la tierra es elevada.

La autocombustión de la turba amenaza la impermeabilidad del suelo y, por lo tanto, impide el encharcamiento de Las Tablas, que es su única vía de salvación y la de sus variadas especies de fauna y flora. En la actualidad, de las 1.600 hectáreas de superficie de este parque nacional tan sólo 10 tienen agua.

Lo que la naturaleza creó a lo largo de miles de años lo ha destruido la acción humana en los últimos cuarenta. Fue en la década de los 60 del pasado siglo cuando se decidió aumentar las extensiones de regadío en la comarca desecando humedales y extrayendo agua del Acuífero 23 que alimentaba Las Tablas. «Se ha hecho un uso inadecuado y desproporcionado desde que los agricultores que no emigraron a las ciudades tuvieron que aumentar su producción para elevar su nivel de vida», explica el alcalde de Daimiel, José Díaz del Campo. En este punto, el presidente del Patronato de Las Tablas, Luis Arroyo, aclara que «lo que hoy consideramos una barbaridad, es decir, incrementar la extensión de riegos y usar agua del acuífero desecando las Tablas, se hizo para comer y para frenar la emigración». Ante esta situación, el Gobierno central plantea trasvasar agua del Tajo hasta el parque nacional a través de la conocida como Tubería Manchega .

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