Diario de León

La bióloga leonesa Laura Pinillas revela por qué la cerveza engorda (y no es solo por las tapas)

La divulgadora científica nacida en Villablino desmonta en redes el mito de que la cerveza no engorda, explicando con claridad qué papel juegan la maltosa, el alcohol y el metabolismo

Brindar con una caña es un gesto cotidiano, pero pocos saben que la cerveza puede favorecer la acumulación de grasa abdominal si no se consume con moderación ni se compensa con actividad física.

Brindar con una caña es un gesto cotidiano, pero pocos saben que la cerveza puede favorecer la acumulación de grasa abdominal si no se consume con moderación ni se compensa con actividad física.Getty Images

Patricia de la Torre
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Laura Pinillas, bióloga leonesa de Villablino y divulgadora científica en redes como celulau.bio, ha logrado explicar con claridad y humor por qué sí, la cerveza puede engordar. Y no es por las tapas.

En un reel reciente que acumula miles de visualizaciones, Pinillas desmenuza el impacto real que tiene el alcohol sobre el metabolismo. «La cerveza no solo tiene alcohol, tiene maltosa, un azúcar que se transforma muy rápido en energía. Si no la quemas, la guardas. Y ahí empieza el problema», explica.

La bióloga Laura Pinillas explica por qué engorda la cerveza

A través de su cuenta, Pinillas explica que el cuerpo prioriza la metabolización del alcohol frente a la quema de grasa. ¿Consecuencia directa? Mientras el organismo se centra en eliminar el alcohol, deja de quemar grasa y lo que comemos durante ese proceso se almacena con más facilidad.

Y eso no es todo. La maltosa, un tipo de carbohidrato presente en la cerveza, se convierte rápidamente en energía. Si no estás en movimiento, esa energía se acumula en forma de grasa. 

Además, el contexto habitual en que se consume cerveza (acompañada de fritos, salsas o embutidos) multiplica el riesgo. Todo lo demás que comas se guarda directamente. Y si a eso le sumas sofá y sedentarismo, tienes la receta perfecta para una barriga cervecera real.

El alcohol y la testosterona: el cóctel perfecto para engordar el abdomen

Pinillas señala un factor adicional en los hombres: la hormona testosterona. Esta favorece que la grasa se deposite en el abdomen, no solo bajo la piel, sino también alrededor de órganos vitales como el hígado, el corazón o el páncreas.

La barriga cervecera no solo es estética. Es visceral. Y eso ya no es solo una cuestión de talla, sino de salud, advierte.

Este tipo de grasa abdominal, que se acumula silenciosamente, puede tener consecuencias a largo plazo. Y, aunque la cerveza no es la única culpable, sí es una gran aliada si no se consume con cabeza.

¿Y si solo bebo cerveza, sin comer?

Uno de los mitos más frecuentes que Pinillas desmonta es este: «Si solo bebo cerveza y no como nada, no engordo». Pero no funciona así.

«El cuerpo se centra en el alcohol y todo lo que comes se guarda en forma de grasa con mucha más facilidad», explica. Así que todo lo que no se gasta se almacena. Da igual que no hayas comido, si tu cuerpo no quema, acumula.

Por eso, incluso una sola cerveza, en un contexto sedentario o con una dieta desequilibrada, puede convertirse en grasa. No se trata de demonizar la caña, sino de entender cómo funciona tu cuerpo cuando la tomas, concluye.

Pinillas insiste en que la clave no está en dejar de beber, sino en conocer el impacto real de lo que tomamos. Una cerveza no engorda por sí sola. Pero si la tomas sin moverte, sin cuidar tu dieta y sin escuchar a tu cuerpo… entonces sí, engorda.

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