Diario de León

¿Qué se siente cuando te falta aire? La impactante prueba de hipoxia de la astronauta leonesa Sara García en el CIMA

El entrenamiento de hipoxia en el CIMA revela, en palabras de la astronauta Sara García Alonso, cómo reacciona el cuerpo humano ante la falta de oxígeno en situaciones extremas, ofreciendo una mirada única y sensorial a uno de los mayores riesgos aeroespaciales

La astronauta Sara García, durante un acto público, con un look sobrio y luminoso que refuerza su imagen cercana y profesional.

La astronauta Sara García, durante un acto público, con un look sobrio y luminoso que refuerza su imagen cercana y profesional.Getty Images

Patricia de la Torre
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No es ciencia ficción ni una escena sacada de una película espacial. Es una cámara presurizada en Madrid y una astronauta española explicando con calma cómo la mente empieza a fallar cuando falta el oxígeno. Sara García Alonso, miembro de la reserva de la Agencia Espacial Europea, acaba de someterse a una prueba de hipoxia en el Centro de Instrucción y Medicina Aeroespacial (CIMA), y ha compartido un vídeo en su cuenta de Instagram hablando de los síntomas: visión borrosa, respiración acelerada, dificultad para mantener la atención. Junto a su compañera Ana Díaz y bajo la supervisión de la coronel Puente, directora del centro, ha vivido en su propio cuerpo lo que sucede cuando el entorno se vuelve hostil. Un entrenamiento extremo para una realidad que, en el espacio, no da segundas oportunidades.

Hipoxia: la gran enemiga silenciosa de la altura

Verlo en un vídeo de poco más de un minuto y medio es casi un lujo: cuando Sara dice que «se te va un poco la mente», que todo lo que te rodea «se empieza a modular», lo que estás escuchando es la descripción más honesta y directa de cómo el cuerpo humano empieza a perder el control cuando el oxígeno escasea. Es algo que no se aprende en un libro de texto, sino que solo se entiende (como ella misma lo dice) cuando lo experimentas.

Ese «todo está un poco más borroso», esa respiración que «se acelera» y esa concentración que se desvanece son señales fisiológicas de que tu sistema nervioso está reaccionando a un entorno que, sin oxígeno suficiente, empieza a fallar. Y eso es justamente lo que buscan los entrenamientos de hipoxia en el CIMA: que quienes puedan estar en situaciones de gran altitud o en vuelos espaciales reconozcan las señales de alarma antes de que sea demasiado tarde.

Sara García Alonso: de León al espacio, desgranando lo que nadie te cuenta

No es la primera vez que Sara García Alonso vive situaciones de entrenamiento exigentes (su formación en biotecnología y su preparación como miembro de la reserva de astronautas de la ESA hablan de ello), pero sí es una de las pocas ocasiones en que podemos escuchar a una científica y futura astronauta describiendo, con voz calmada, lo que la hipoxia realmente produce en la mente y el cuerpo.

Y lo que más llama la atención no es solo la descripción clínica, sino la forma en que lo hace: con una honestidad que solo se da cuando has pasado por lo que estás contando.

¿Por qué es útil experimentar la hipoxia?

Porque en lugares como la estratosfera o en misiones aeroespaciales, no hay margen de error. Saber identificar el primer síntoma es tan crítico como saber respirar en un entorno hostil. El CIMA, con pruebas como estas, no solo prepara técnicamente: prepara mentalmente. El espacio no espera, y menos aún espera a que tu cuerpo se dé cuenta de que falta oxígeno.

Así, lo que podría parecer un ejercicio hermético de técnicos y científicos se convierte, en palabras de Sara, en «una gran experiencia». Lo que no te cuentan los manuales (y que ella sí relata con total simplicidad) es que cuando empieza a faltar oxígeno, el propio cerebro te juega una mala pasada antes que cualquier músculo vital. Entenderlo, sentirlo y reconocerlo es lo que puede salvar una misión.

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