Anabel Pantoja se quiebra en televisión al revivir el episodio más duro de su maternidad y confirma un drástico cambio de vida
La sobrina de Isabel Pantoja ha reaparecido ante las cámaras para sincerarse sobre el sufrimiento personal derivado de la polémica médica en torno a su pequeña Alma y ha anunciado una mudanza definitiva junto a su pareja, David Rodríguez

El plató de televisión fue testigo este viernes de una de las entrevistas más emotivas y difíciles para Anabel Pantoja. Tras varios meses de riguroso silencio mediático y volcada en su rol como madre tras el nacimiento de su hija Alma a finales de 2024, la colaboradora no pudo contener las lágrimas al rememorar los momentos más oscuros que siguieron a la hospitalización de la menor y el posterior foco mediático e informe forense.
Visiblemente afectada, la sobrina de la tonadillera confesó que el nacimiento que debía ser el episodio más feliz de su existencia se truncó de manera abrupta, paralizando su vida personal por completo. Durante su intervención, reconoció que cuestionar su papel como madre ha sido uno de los trances más indignantes y dolorosos que ha tenido que afrontar, un linchamiento público que, según admitió, también acabó repercutiendo de forma directa en su faceta profesional y sus ingresos como creadora de contenido.
Pese a admitir que todavía no se encuentra recuperada al cien por cien y que necesita reencontrarse consigo misma, la influencer recalcó la urgencia de seguir adelante por el bienestar de su bebé. En este sentido, dio a conocer el giro de timón que ha pactado junto al padre de la niña, David Rodríguez: abandonar Canarias para establecer su residencia definitiva en Sevilla.
Con este traslado, la pareja busca no solo relanzar sus proyectos profesionales —especialmente bloqueados para el fisioterapeuta en las islas—, sino también contar con el apoyo incondicional de Merchi, la madre de Anabel. No obstante, la sevillana reconoció sin filtros que el proceso de adaptación le está resultando complicado a nivel psicológico: pasar de la tranquilidad de su entorno rural a la vorágine de la capital hispalense es un reto que, por ahora, le cuesta gestionar.