El equipo de Richard Carapaz lo tiene claro: «La frecuencia cardíaca es el mejor indicador del estrés interno»
Richard Carapaz utilizó el entrenamiento en altura para preparar el Tour y EF Pro Cycling explica una de las claves del método

Richard Carapaz sabe perfectamente lo que significa entrenar en altura. El ciclista ecuatoriano, de 33 años, procede de las montañas de Carchi y ha utilizado el trabajo en altitud para preparar grandes objetivos como el Tour de Francia. Pero detrás de esos entrenamientos existe una regla que puede resultar especialmente útil para cualquier ciclista que utilice potenciómetro: cuando cambian las condiciones, perseguir exactamente los mismos vatios puede ser un error.
La explicación procede directamente de EF Pro Cycling, el equipo de Richard Carapaz. En un contenido publicado por la formación sobre la preparación del ecuatoriano para el Tour de Francia, Nate Wilson, responsable de rendimiento del equipo, explica cómo trabajan con los ciclistas cuando entrenan en altura. Su recomendación es clara: durante ese periodo no esperan que los corredores produzcan la misma potencia que al nivel del mar y utilizan también la frecuencia cardíaca para controlar la intensidad.
Wilson lo resume así: «El pulso es el mejor indicador de cuál es el estrés interno». La diferencia es importante. El potenciómetro indica qué potencia estás produciendo sobre la bicicleta; la frecuencia cardíaca aporta información sobre cómo está respondiendo el organismo ante ese esfuerzo.
Richard Carapaz y la regla de su equipo en altura: no perseguir los mismos vatios
EF Pro Cycling ofrece una explicación muy concreta a partir de uno de los campos de entrenamiento realizados por Carapaz y sus compañeros en Font-Romeu, en los Pirineos franceses, situado aproximadamente a 1.800 metros de altitud.
El objetivo inicial no era comenzar inmediatamente a entrenar con máxima intensidad. El equipo dedicó la primera semana a permitir que los organismos de los corredores se adaptasen a la altura.
La razón está en el oxígeno. Al aumentar la altitud existe menos oxígeno disponible para sostener el esfuerzo, de manera que el organismo necesita adaptarse a las nuevas condiciones.
Por eso Nate Wilson explica que, incluso cuando un ciclista llega al campo de entrenamiento con una buena base física, el equipo tiene especial cuidado con la intensidad durante los primeros días.
En el caso descrito por EF Pro Cycling, comenzaron con trabajo aeróbico general, muchas horas sobre la bicicleta y desnivel acumulado, mientras los corredores se acostumbraban a pedalear en esas condiciones.
Y ahí aparece la advertencia que resulta especialmente útil para un aficionado: el equipo recuerda a sus ciclistas que en altura no podrán mover necesariamente los mismos números de potencia a los que están acostumbrados al nivel del mar.
El equipo de Richard Carapaz explica qué diferencia hay entre pulso y potencia
La explicación de Wilson permite entender por qué mirar únicamente los vatios puede ofrecer una imagen incompleta del entrenamiento.
El responsable de rendimiento de EF diferencia entre dos conceptos. El potenciómetro mide la producción mecánica del ciclista, es decir, lo que está generando durante el esfuerzo. La frecuencia cardíaca sirve como referencia de la respuesta interna del organismo.
En palabras de Wilson, «el potenciómetro mide cuál es la producción mecánica, lo que estás produciendo durante el esfuerzo».
Son dos maneras diferentes de observar un mismo entrenamiento.
Imaginemos que un ciclista está acostumbrado a realizar determinado esfuerzo a una potencia concreta al nivel del mar. Si llega a una zona de considerable altitud y trata de reproducir obligatoriamente esa cifra sin prestar atención a ninguna otra señal, puede estar ignorando que su organismo está trabajando en condiciones diferentes.
Por eso EF Pro Cycling no elimina los datos de potencia. Lo que hace es contextualizarlos.
Richard Carapaz demuestra por qué el pulso tampoco debe interpretarse solo
Hay otro detalle especialmente interesante en la explicación del equipo: la frecuencia cardíaca tampoco es una cifra infalible que pueda interpretarse de manera aislada.
Wilson advierte de que su comportamiento también cambia con la altitud. A intensidades suaves, el pulso puede aparecer más elevado, mientras que la frecuencia cardíaca máxima puede disminuir ligeramente.
Es decir, sustituir la obsesión por los vatios por una obsesión idéntica con las pulsaciones tampoco resolvería el problema.
La enseñanza es bastante más útil: cada indicador explica una parte diferente de lo que está ocurriendo y las condiciones en las que se realiza el entrenamiento importan.
El ciclista necesita entender qué está midiendo antes de interpretar el número.
El ecuatoriano conoce bien este método: EF Pro Cycling documentó cómo utilizó un campamento en altura en Font-Romeu durante su preparación para el Tour.
La altitud tampoco es algo extraño para su organismo. Carapaz vive y entrena habitualmente en Ecuador.
Richard Carapaz también utiliza el nivel del mar para comprobar sus sensaciones
La preparación del ecuatoriano ofrece otro detalle interesante: no todo su entrenamiento se realiza en altura.
En junio de 2026, cuando regresó a la competición después de recuperarse de una operación para eliminar un quiste perineal, Carapaz contó directamente a EF Pro Cycling cómo había organizado su vuelta.
Había podido pasar tiempo en casa, recuperarse y construir nuevamente un bloque estable de entrenamiento. Después viajó a Europa y pasó diez días entrenando al nivel del mar.
¿Para qué? El propio Carapaz explicó que ese periodo le había permitido «probar las nuevas sensaciones». Y el resultado, según afirmó entonces, había sido muy bueno.
La comparación resulta interesante porque muestra que el entrenamiento profesional no consiste simplemente en buscar siempre las condiciones más exigentes. Altitud, nivel del mar, intensidad y recuperación forman parte de una planificación que cambia según el momento de la temporada.
La experiencia de Carapaz no significa que un ciclista aficionado deba copiar el entrenamiento de un campeón olímpico. Sus cargas de trabajo y su capacidad de recuperación pertenecen al deporte profesional y están supervisadas por un equipo especializado.
Pero la explicación de EF Pro Cycling sí deja una idea sencilla que puede trasladarse a cualquier persona que utilice datos para entrenar: un número necesita contexto.
Si entrenas en altura, no tiene sentido asumir automáticamente que debes producir exactamente la misma potencia que en condiciones diferentes. El propio equipo de Carapaz recuerda a sus profesionales que sus números pueden cambiar.
El pulso aporta otra información. Las sensaciones, otra. La potencia, otra.
Incluso la frecuencia cardíaca debe interpretarse teniendo en cuenta las circunstancias, porque también puede cambiar con la altitud.