La galga que pasa consulta en León
Cada tarde, una galga hace de ‘enfermera’ en el Hospital San Juan de Dios de León. Es Cumbia. Forma parte del programa de intervención asistida con animales que ha implantado el enfermero Salvador Tocino. Cada tarde, Cumbia, la galga dorada, ayuda a Patricia, César y Ana. Una terapia que deja huella.

Cumbia, la galga del programa de intervención asistida con animales del Hospital San Juan de Dios, de terapia por León.
Hace 33.000 años el perro pasó a formar parte de la vida de los hombres. Una larga historia de convivencia, comunicación y ayuda mutua. Hubo que esperar muchos siglos para que la ciencia aportara las pruebas de lo que ya se sabía. Aportaciones científicas que hablan del beneficio terapéutico de la compañía de los animales y de la terapia asistida con ellos.
«Hay evidencias científicas de que la relación con un animal de compañía, especialmente si es un perro, afecta positivamente a respuesta endocrinas, provoca cambios en los niveles de cortisol, lo que sugiere una atenuación de las respuestas al estrés a través de la interacción con el animal». El psicólogo leonés Miguel Ángel González Castañón defiende los beneficios que brinda un animal.
En ello cree también Salvador Tocino de Lucas, que dirige en León un programa en el Centro de Rehabilitación Psicosocial del Hospital San Juan de Dios. Cumbia, una galga color barquillo, es su mejor instrumento terapéutico. Es, dice, «una de las mejores amigas que puede tenere una persona».
Cumbia se ha hecho un hueco en la vida del centro y ha logrado «traspasar los muros de la enfermedad mental», dice Salvador Tocino. Con ella «se trabajan aspectos como la confianza, la motivación, el respeto de los turnos, el control de los impulsos, el desarrollo de la responsabilidad, la independencia y la tolerancia a la frustración», explica este enfermero que fue Premio Nacional de Enfermería de Fuden por la promoción del autocuidado con la intervención asistida con animales, un trabajo que desarrolló en el Centro Sociosanitario de Hermanas Hospitalarias de Palencia y que lleva ahora un año trabajando en el área quirúrgica del Hospital San Juan de Dios de León.

Cumbia durante una sesión de terapia en el Hospital San Juan de Dios de León.
Cada tarde , César, Ana y Patricia tienen una «cita médica» con Cumbia. Se deja acariciar, agradece el cariño que recibe, demuestra su amor con lametones, le gusta que la peinen y las salchichas de Frankfurt, que es su premio por hacerlo tan bien. A cambio, proporciona una terapia que deja huella.
Lo resume bien Patricia. «Estaba deseando que viniera», dice.
Como González Castañón, Tocino sostiene que «está ampliamente demostrado que compartir tiempo con un compañero de cuatro patas reduce los niveles de tensión arterial, colesterol y triglicéridos, todos ellos factores de riesgos cardiovascular, además de hacerte la vida más llevadera». Salvador Tocino tiene experiencia en ello. Es, además de graduado en Enfermería por la Universidad de León, y máster especialista en Terapia Asistida con Animales por la Universidad de Oviedo y ha desarrollado también un programa de equinoterapia en la cárcel de Dueñas, en Palencia.
Peinar, acariciar, dar de comer y divertirse con Cumbia es mucho más que un juego. «Favorece el desarrollo de la motricidad fina», explica Tocino como parte del programa de intervención asistida con animales.
Es largo el historial de beneficios sociales y emocionales de las mascotas. No sólo mejora la autoestima y proporciona confianza en una mismo, también reduce el estrés, la ansiedad, ofrece soporte emocional en la depresión, acelera la recuperación de los pacien tes, facilita la interacción social y favorece la salud mental a través del ancestral vínculo creado con el hombre.

Cumbia, en un ejercicio de terapia.
Las mascotas tienen un papel importante en cada etapa del desarrollo humano. «Las experiencias con animales son una parte importante en el desarrollo de las personas», aporta Castañón. En los niños fomenta la responsabilidad, el cuidado y la comunicación. En los adultos, ayuda a combatir la soledad y permite entrar en contacto con otras personas del entorno. En los ancianos, les ayuda a la interacción.
El uso terapéutico de animales se inició en Europa formalmente a finales del siglo XVIII para tratar a personas con un problema de salud mental y más tarde a epilépticos, pero no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando su presencia se hizo extensiva. «Así, los animales, sin posgrados ni estudios universitarios, consiguen pequeños grandes triunfos con sólo sentarse a su lado, observarlos y esperar esa caricia que tiende puentes hacia la empatía, ese camino intermedio entre la implicación emocional y la distancia. Con Cumbia, está más que salvada», explican desde el Hospital San Juan de Dios.
«Aunque la terapia asistida con animales, como se denomina técnicamente esta modalidad, no es una cura para la enfermedad mental, persigue y logra objetivos claros en la mejora de los pacientes al ofrecer compañía y cariño»., añaden. »Porque cuidar de una mascota ayuda a los humanos a sentirse menos asustados, más autosuficientes y seguros. Les hace poner menos atención sobre sus propios miedos y les despierta la sonrisa», aporta Tocino de Lucas.

Cumbia forma parte del programa de intervención asistida con animales del San Juan de Dios bajo la dirección del enfermero Salvador Tocino de Lucas.
Los datos del Ministerio de Sanidad son tajantes. Un 34 por ciento de los españoles sufre algún tipo de problemas relacionado con la salud mental . El más frecuente, la ansiedad, que se ha duplicado en menores de 25 años en casi una década y afecta al doble de mujeres que de hombres. Le siguen en ese listado del Informe Anual del Sistema Nacional de Salud, SNS, los trastornos del sueño, la depresión y problemas específicos del aprendizaje.
En casa de Patricia está a punto de entrar un nuevo miembro de la familia. Es Yaki, una cachorra de pastor alemán. Ana y César se lo están pensando. Mientras, pasan la tarde de terapia con Cumbia. La galga que ha dejado huella.