Procesionaria y garrapatas: las plagas de nunca acabar
Unas no se han ido en todo el año, las otras han legado con antelación. Un invierno lluvioso, suave y sin apenas heladas han convertido a garrapatas y las orugas de procesionaria en la plaga que nunca se va. Las garrapatas han llegado hasta las zonas ZEC de la ciudad. La Ceve, la patronal veterinaria en León, ha pedido al Ayuntamiento que tome medidas
Eran cosa de primavera y verano, ahora aparecen cada vez más pronto. O, como en el caso de pulgas y garrapatas, ya ni siquiera se van. Hay una explicación: los nuevos inviernos. Y no sólo pasa en León.
Ya no hace frío, los meses se suceden con temperaturas más propias de otoño y llueve mucho. En la provincia de León, desde noviembre hasta finales de febrero sólo hubo 35 días de heladas frente a una media anual habitualmente de 72 días. La primera helada se produjo además el 23 de noviembre. Y en León ciudad tan sólo se registraron 23 días de helada. Son datos oficiales de la estación de Aemet de La Virgen del Camino y de la estación meteorológica de Radio León, en la plaza de la Pícara Justina. En noviembre además se registró una anomalía diaria de 3,1 grados y una acumulada de 2,9 grados centígrados con una temperatura media de 13,7 grados aunque hubo días en los que se llegaron a registrar casi 20 grados. Fue el 2 de noviembre, con 19,4 grados por el día. Rozando los 19 grados se registraron cinco días de quince y los demás estuvieron por encima de los 13 grados salvo el miércoles 13 de noviembre, con 9,8 grados de máxima. No heló ni una sola noche hasta el día 23. El 1 de noviembre la mínima fue de 11,9 grados y la noche con la temperatura más baja fue la del martes 12 de noviembre, con 1,8 grados y el miércoles 13, con 1,9. El resto de las noches la temperatura no bajó de los 4,8 grados y muchas se mantuvieron por encima de los 6 grados.
La anomalía de las temperaturas beneficia a dos plagas: pulgas y garrapatas. Desde el Colegio Oficial de Veterinarios de León se recomienda tratar todo el año a los perros y no sólo ya los meses de primavera y verano. Y no sólo si se sale al campo o al monte con ellos. Las garrapatas han llegado ya a las ZEC de León. La Ceve, la Confederación Empresarial Veterinaria Española en León ha mantenido ya una reunión en el Ayuntamiento de León al que instan a tomar medidas. Entre otras cuestiones, la Ceve propone la instalación de carteles en los que se especifiquen en qué condiciones pueden acceder los perros a un pipicán.
Lo que hay que hacer
Para combatir la plaga de garrapatas y pulgas, los veterinarios recomiendan utilizar en ocasiones dos sistemas antiparasitarios a la vez. También lo hacen en las protectoras de animales. Son partidarios de la pastilla unida a otro producto. La combinación de dos es obligatoria, dicen, si el perro desarrolla actividades al aire libre, caza, pasea por bosques, caminos o prados o frecuenta zonas de esparcimiento canino. Si al perro le gusta bañarse, el consejo es utilizar un collar apto para el agua mejor que una pipeta.
Para la Ceve, en cambio, esta doble protección no es necesaria especialmente si el perro es urbanita. Entonces, dicen desde la patronal de los veterinarios, basta con un método que se adapte bien a cada animal. «Es necesario conocer al animal, analizar cada caso y ver qué respuesta tiene ante el producto porque cada uno tiene un rango de acción y diferente y hay que saber cuál le va bien a cada animal», dice Blanca María Blanco, presidenta de Ceve en León.
Es necesario cumplir los protocolos marcados por los profesionales y no esperar a que «caduque» el efecto de los tratamientos. Es mejor, dicen, anticipar la dosis unos días a dejar que se cumpla el calendario de prevención. Y tener en cuenta las características de cada producto.
Las pastillas impiden que las garrapatas se enganchen o permanezcan el tiempo suficiente como para que haya intercambio de sangre e infecten al animal y, por lo tanto, protegen a la familia humana del perro. No importa si se moja o no y cubre todo el cuerpo. Las pipetas y collares repelen las garrapatas pero hay que esperar entre 48 y 72 horas para lograr su efectividad y, en ese tiempo, el animal no puede mojarse. La pipeta debe aplicarse en el cuello y en el lomo del animal.
Pinos lejos
El desvío térmico ha provocado el cambio del ciclo de vida de las orugas de la procesionaria, un hecho generalizado en todo el país. Los especialistas recomiendan que se trate a los pinos ya en otoño y no sólo en primavera. Al menos uno de los lugares ZEC de la ciudad está en una zona de procesionaria. La tardanza en aplicar las medidas por parte del Ayuntamiento de León convirtió la primavera pasada en inutilizable el pipicán de los depósitos de agua, al final de la calle Padre Isla, frente al gimnasio Supera y el nuevo supermercado de Lidl, donde los operarios han comenzado el tratamiento de los pinos esta semana cuando algunos usuarios han alertado de la presencia de procesionaria ya por las aceras.
Esta ZEC tiene además un problema añadido, los pinos que hay fuera del pipicán. Si no son tratados, actuar contra los nidos de la ZEC no sirve de mucho. La procesionaria no entiende de fronteras ni de vallas.
La procesionaria del pino ha adelantado este año su descenso de los árboles. La Thaumetopoea pityocampa supone no sólo para los animales de compañía, también para las personas que entren en contacto con ellas. El peligro está en los pelos que desprenden, que son urticantes. Pueden provocar una fuerte reacción alérgica en personas y animales. A los perros les puede provocar la muerte. No dejes que se acerque a oler la hilera de procesionaria. Los pelos de la procesionaria son muy ligeros y pueden quedar en suspensión en el aire.
El perro puede sufrir una reacción aunque no toque a la procesionaria, por eso es mejor no acudir a zonas infectadas. No sólo provoca irritación y reacciones alérgicas, también puede producir inflamación en la lengua nariz, boca y cabeza. Produce asfixia en muy poco tiempo.
La gravedad depende del número de pelos que hayan entrado en contacto con el perro. Los veterinarios recomiendan acudir con urgencia a una consulta. Si quien ha tocado una procesionaria es un niño o una persona mayor hay que ir al centro médico para su tratamiento. Es importante no perder el tiempo, avisan.
Algunos adiestradores recomiendan llevar una inyección de Urbasón, de administración subcutánea con una dosis establecida previamente por un profesional teniendo en cuenta el peso del perro.
La procesionaria del pino se puede combatir con medios naturales. Hay dos pájaros que se alimentan de estas orugas: los carboneros y los herrerrillos. Estas aves insectívoras viven en parques, toleran bien la presencia humana y son voraces con la procesionaria. El cuco también está entre las especies que pueden combatir estas plagas. Otras formas para combatir la procesionaria del pino se basa en el tratamiento químico de los árboles y colocar trampas en el tronco del árbol, una barrera física que impide que las orugas lleguen al suelo. O con hongos que las parasitan.