¿Un perro abandonado? Esto es lo que tienes que hacer
La ley es clara. Si encuentras un animal abandonado o extraviado no te tienes que hacer cargo de él, es responsabilidad del ayuntamiento en el que aparece. Son los municipios los que se tienen que encargar. Puedes dejar de mirar a otro lado y echarle una mano. Sólo tienes que hacer una llamada de teléfono

Un cachorro abandonado
No tienes que mirar para otro lado si ves a un perro o un gato perdido o abandonado. Puedes ayudarle sin la preocupación de qué vas a hacer con él. No tendrás que hacerte cargo. Ni llevártelo a tu casa. Sólo tendrás que hacer una llamada. Nada más. Con eso salvarás su vida.
Un perro extraviado o abandonado es responsabilidad del municipio en el que aparece. Lo deja meridianamente claro la Ley de Bienestar Animal. El artículo 22 de la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales establece claramente que «corresponde a los ayuntamientos la recogida de animales extraviados y abandonados y su alojamiento en un centro de protección animal». La ley añade además que «deberán contar con un servicio de urgencia para la recogida y atención veterinaria de estos animales, disponible las veinticuatro horas del día (gestión realizable por los servicios municipales o por entidades privadas)». Y fija una cuestión más de trascendencia: «Corresponde a la Administración local y subsidiariamente a la autonómica, la gestión y cuidados de los animales desamparados o cuyos titulares no puedan atenderlos debido a situaciones de vulnerabilidad, sin perjuicio de que puedan contar con la colaboración de entidades de protección animal debidamente registradas».
La responsabilidad por tanto es de los ayuntamientos. Son los consistorios los que deben encargarse de recoger y proteger a los animales que están perdidos o extraviados en sus términos municipales. Y tienen la obligación de hacerse cargo de ellos y atenderlos hasta que puedan regresar con sus familias o puedan ser reubicados. Porque eso también lo establece la ley en el punto 3 del artículo 22: «Las poblaciones que no dispongan de medios propios para ejercer su competencia para la recogida y el mantenimiento de los animales podrán suscribir convenios de colaboración con centros mancomunados, pertenecientes a otras administraciones o contratados [...]. En este caso se dispondrá de una instalación temporal municipal para albergar a los animales hasta su recogida por el servicio correspondiente, que reúna los requisitos de espacio, seguridad y condiciones para el bienestar de los animales alojados temporalmente».
Los ayuntamientos no pueden incumplir este mandato legal ni tampoco alegar falta de medios. No sería aceptable que dejaran al municipio sin luz pública, recogida de basuras, agua potable u otros servicios que tienen obligación de prestar porque no tuvieran suficientes recursos económicos.
Una persona que encuentre un animal abandonado o perdido debe intentar retener al animal y marcar un número de teléfono: el de la Policía Local de su municipio o el del Ayuntamiento si está en una población que no tiene agentes municipales propios. Si no cogen el teléfono o no dan solución, entonces lo más efectivo es llamar al 112. Se puede recurrir a la Guardia Civil y al Seprona, pero no están obligados puesto que la competencia es municipal. Sí lo está la Policía Local, que depende de los ayuntamientos. En ausencia de un servicio municipal específico, son los agentes los que se encargarán de comunicar la situación del animal al ayuntamiento correspondiente para que se haga cargo de él y lo traslade u ordene su traslado a dependencias donde pueda estar seguro. Y son ellos o los servicios municipales los que deben pasar el lector para comprobar si el perro o el gato tiene chip (los gatos están obligados desde la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal a su identificación mediante este dispositivo que colocan los veterinarios). El chip permite ponerse en contacto de manera inmediata con los dueños del animal, aunque hay una medida que es aún más efectiva, por rápida: que lleven en el collar una placa con el nombre del animal y un número de teléfono de contacto del dueño.
Si el animal encontrado carece de chip hay que solicitar en el ayuntamiento el servicio de recogida de animales de la Diputación. Este trámite, muy simple y que hasta ahora vienen haciendo los particulares que rescatan animales, es imprescindible también en los casos en los que no es necesaria la intervención de Policía, bien porque el animal se ha dejado coger sin problemas o porque el rescate lo ha llevado a cabo una asociación o un especialista en este tipo de actuaciones. Se trata de un simple papel que los ayuntamientos tienen la obligación de facilitar, en el que se rellena el tipo de animal que es, alguna característica y el lugar donde se le ha encontrado. No pueden negarse a hacerlo y tampoco pueden negarse a hacerse cargo del animal puesto que es un convenio que tiene la Diputación Provincial con todos los municipios que no tienen acuerdo con protectoras.
Este paso es fundamental porque es la única manera de que queden registrados oficialmente los perros que han sido abandonados por sus dueños y poder establecer así una estadística fiable sobre este problema de descontrol de los animales, la cría, la tenencia irresponsable, etc.
Los ayuntamientos de León, San Andrés del Rabanedo y Villaquilambre tienen un convenio con la Asociación Protectora de León, por lo que los perros recogidos en estos tres municipios van acogidos a las instalaciones de la protectora. El Ayuntamiento de Ponferrada tiene su propio albergue canino y previsión de ampliarlo.
¿Qué pasa con los gatos?
La ley establece también claramente que los municipios tienen obligación legal sobre las colonias felinas. Lo fija en los artículos 38, 39 y 40. «Corresponde a las entidades locales la gestión de los gatos comunitarios, a cuyos efectos deberán desarrollar Programas de Gestión de Colonias Felinas». Y establece que incluirán, entre otras responsabilidades, el mapeo y censo de los gatos del término municipal para una planificación y control en las esterilizaciones, así como «la identificación obligatoria mediante microchip registrada bajo la titularidad de la Administración local competente, y la esterilización quirúrgica de todos los gatos comunitarios».
León tiene convenio con la protectora sólo para gatos domésticos y acaba de suspender la financiación para el plan CER (captura, esterilización y retorno), el método eficaz para controlar la sobrepoblación de gatos y gatas callejeras por lo que esta acción recae ahora sólo en manos particulares a través de voluntarios y voluntarias, protectoras y asociaciones privadas. El control de gatos ferales en la ciudad de León depende ahora de la solidaridad y no de una gestión municipal a la que el Ayuntamiento está obligado. En San Andrés y Villaquilambre no hay convenio con la protectora para los gatos. Las asociaciones y particulares que gestionan colonias felinas no tienen en general queja con la buena disposición del equipo de Gobierno de Villaquilambre.
En Ponferrada, la Concejalía de Protección y Salubridad Animal ha firmado un acuerdo con la Asociación Protectora de Animales Peludines sin Suerte para la alimentación y gestión de las colonias de gatos y gatas callejeros del municipio, que incluye la instalación de nuevas tolvas de alimentación así como una estrategia de recopilación de datos y la ampliación del número de personas autorizadas para la alimentación y cuidado de las colonias.
El programa municipal de Ponferrada ha actuado sobre 263 gatos en 25 colonias en Villagloria, Rodrigo Yáñez, Santo Tomás de las Ollas, Valdefrancos, Salas de los Barrios, Cuatrovientos y San Cristóbal. El presupuesto municipal para esta iniciativa fue en 2024 de 18.000 euros y el ayuntamiento estima que en el municipio hay un millar de gatos, en el último año se han dado 83 en adopción y en los últimos años se ha reducido significativamente el número de gatos envenenados, según la presidenta de Peludines sin Suerte, aunque admite que hay algunos casos sospechosos.
El concejal de Protección y Salubridad Animal, Iván Alonso, agradeció la colaboración de la protectora Peludines sin Suerte «y de los numerosos voluntarios que han trabajado en la captura de los gatos para proceder a su identificación, esterilización, desparasitación y vacunado».
No hay excusas para mirar a otro lado. No hay motivo para no echarles una mano, para ayudar a un animal que está en peligro, que es vulnerable y que, quizá, su familia esté buscando o para que tengan otra oportunidad de llevar una vida mejor. Para poder cumplir la máxima de Mahatma Gandhi: «La grandeza de una nación y el progreso moral se puede medir por la forma en la que trata a sus animales».

Esto es lo que hay que hacer

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