¿Está gordo tu perro?
Una nueva epidemia parece haber dado el salto desde los humanos a sus animales de familia. El 40 % de los perros y gatos que conviven en una casa tiene sobrepeso o está ya obeso. «Hasta vemos en consulta algo impensable hasta ahora: galgos gordos», dicen veterinarios de León
¿Es hora de ponerlos a dieta? El 40 % de los perros y gatos que conviven con una familia tienen sobrepeso o han sobrepasado esa categoría y están ya obesos. Y casi la mitad de los propietarios (un 47 %) sobrealimenta a sus animales, casi siempre dándoles las sobras de sus comidas. Lo recoge la encuesta realizada por Censuswide, que entrevistó en la UE entre el 14 y el 21 de marzo de este año a 14.016 cuidadores de gatos y perros y a 1.750 profesionales veterinarios en España, Reino Unido, Francia o Portugal.
León no es ajeno a esta encuesta. Los veterinarios alertan de esta nueva epidemia, que parece haber dado el salto desde los humanos a sus animales de familia. Ellos también están por encima de su peso. Profesionales de la veterinaria en la provincia reconocen que prácticamente ningún dueño acude a la consulta porque su mascota tenga sobrepeso. «Se lo tenemos que indicar nosotros y nos miran con cara de asombro», dicen.
No resulta fácil convencer a los propietarios de perros y gatos de que tienen que poner medidas para controlar el peso. «No consideran que sea un problema de salud», explican. «Y aunque les recomendamos métodos para que el perro o el gato adelgace, tenemos la impresión de que apenas toman conciencia de ello. El hecho es que en la siguiente consulta programada, normalmente para vacunar, siguen pesando lo mismo», dicen. «No hace falta ni subirlos a la báscula, a simple vista ya es patente que están pasados de peso. Y lo mismo que lo apreciamos nosotros, debería ser evidente para su dueños», añaden.
Es difícil resistirse a la mirada de un perro o un gato que pide comida. Les pasa al 30 % de las personas que conviven con un perro o un gato. Pero la encuesta revela un dato sorprendente: el 28 % de los cuidadores dan restos de su propia comida porque les hace felices a ellos y no a sus mascotas, y el 37 % porque son un miembro más de la familia.
El sondeo, que se presentó en el Vet Symposium 2025, un evento anual organizado por Royal Canin que reúne a la comunidad veterinaria para discutir avances en ciencia y negocios veterinarios, recoge además que el 22 % de los cuidadores no reconoce que su perro está gordo e ignora qué significa que su mascota no tenga un peso saludable y las consecuencias para su salud, y que el 84 % de los veterinarios cree que la obesidad en perros y gatos se ha disparado en los últimos años.
Castilla y León es la Comunidad donde más se practica este hábito, lo hace un 64 %, pero incluso en Madrid o el País Vasco, donde el porcentaje disminuye, no lo hace por debajo de un 40 %. CyL es también la autonomía en la que hay más desinformación sobre la obesidad de los animales de compañía, con un 23 %, seguido de Castilla-La Mancha (21 %) y Andalucía (19 %).
El problema va más allá de una cuestión estética. El sobrepeso repercute directamente en la salud de las mascotas. Viven menos y con peor calidad de vida, señalan los veterinarios. «Los dueños infravaloran el peligro», alertan.
Un exceso de peso está relacionado con la aparición de patologías. Les predispone a tener problemas relacionados con las articulaciones y empeora las displasias de cadera, en muchos casos irreversibles. Favorece la aparición de artrosis cuando los perros se hacen mayores y la posible rotura de ligamentos cruzados y rotura de la articulación del húmero. El exceso de peso dificulta además la práctica del ejercicio, que se vuelve más dificultoso, son reactivos a hacer esfuerzos físicos, se agotan y experimentan falta de aire, incluso al subir simplemente las escaleras. Nada que no le pase a un humano con sobrepeso u obesidad. También disminuyen las defensas y pueden aparecer problemas de piel, alergias o alteración de la tiroides. Y una cuestión más: dificulta las operaciones y la administración de anestesia.
Como en el caso de los humanos, hay unos parámetros que determinan el grado de obesidad de un animal que vive en casa. Un veterinario puede evaluarlo atendiendo al depósito de tejido adiposo en la columna y en la cola, aunque el mejor parámetro es el visual. Sobre una báscula, los profesionales recomiendan dieta a aquellos animales que pesan entre un 5 y un 20 % más de lo que está recomendado en función de su raza y edad.
Hay también algunas circunstancias que son ajenas al dueño y que éste debería de tener en cuenta. Por ejemplo, hay factores genéticos que se dan en mayor medida en los perros de raza labrador, golden, beagle, cóker spaniel, tékel, collie, pastor alemán y los terrier. La esterilización de perros y gatos también puede favorecer la obesidad, así como cumplir años, algunas enfermedades endocrinas o que limitan la actividad física como artrosis o patologías respiratorias y cardíacas, o la prescripción de medicamentos como hormonas, corticoides o anticonvulsivos.
Los veterinarios leoneses recomiendan un control de la dieta, con alimentos específicamente indicados y raciones supervisadas por un médicos veterinario, la práctica de ejercicio diario que no sustituya al «paseo olfativo», ese que todos los dueños deben permitir para que el perro explore su entorno y utilice su sentido del olfato, crucial para su bienestar físico y mental porque reduce el estrés y activa sus circuitos de placer y relajación, y el reparto de la cantidad de comida dos veces al día para evitar la ansiedad. Los propietarios de perros en León se enfrentan además al problema de que no hay espacios cerrados habilitados por el Ayuntamiento para la práctica de ejercicio y tan sólo una zona ZEC, la de la Palomera, en la calle Conde de Barcelona, tiene un tamaño superior al resto de los pipicanes vallados y ha estado amenazada de cierre por la protesta de un reducido número de vecinos de las edificaciones colindantes. Esa ZEC además tiene ‘horario de oficina’ impuesto por el Ayuntamiento, de 9 de la mañana a 9 de la noche en invierno, una hora y media más en verano, y se cierra cuando aún es de día y cuando además una buena parte de la jornada, especialmente a partir de las 2 de la tarde, no se puede utilizar porque hace demasiado calor.
La ciudad es muy restrictiva con los perros, tanto que incluso en La Candamia no se puede llevar a los animales sueltos. Tampoco en los campos que hay detrás del centro comercial del Leroy Merlín. Los dueños que los llevan sin atar se enfrentan a multas. La zona del río, en su margen derecha, que es la única autorizada para llevar a las mascotas sin correa, presenta la dificultad de que es una zona compartida con ciudadanos que practican deporte, mayoritariamente corredores, y se producen conflictos por el uso de ese lugar de esparcimiento natural.
En el caso de los gatos, el control de las raciones diarias es fundamental ya que no se puede regular el peso a través del ejercicio físico.
Para los perros y gatos existen también medicamentos específicos, como en el caso de los humanos. Reducen el apetito y limitan la absorción de grasa. Una especie de Ozempic para animales domésticos que sólo pueden recomendar, recetar y administrar los profesionales de la salud veterinaria.
La alimentación de los animales que viven en familia mantiene abierta un fuerte debate sobre qué tipo de comida es la más adecuada, una cuestión que está rodeada de fuerte controversia y múltiples opiniones a favor y en contra de los piensos, la comida cocinada, la cruda o barf, la tradicional casera o la combinada. El negocio de la alimentación canina y gatuna movió 2.053 millones de euros en 2024, según la asociación Anfaac, y se espera que continúe su crecimiento en 2025 al menos en un 5 % más.
«Son miembros de nuestra familia pero son de una especie diferente a la nuestra y sus necesidades nutricionales son distintas. No lo olvidemos», alertan veterinarios de la provincia.
Recomiendan un control de peso y una concienciación de los dueños.
«Hasta en galgos lo vemos. Viene a nuestra consulta algo que antes parecía impensable: un galgo gordo», añaden.