Este peluche no es un regalo
No es la mejor idea. Ni la mejor época. No son un regalo. Un perro, un gato, un pájaro, un hurón o una tortuga no deberían estar nunca en la petición a Papa Noel o en la carta a los Reyes Magos. Pero si aún así hay una mascota en tu lista de deseos, elige adoptar

¿Regalar un perro o un gato por Navidad? Las protectoras de la provincia se ponen en alerta. Saben que una parte de esos peluches vivos que llegan a casa por Navidad terminarán en verano en sus instalaciones. Aún así, analizan todas las peticiones que reciben. No quieren dejar pasar la oportunidad de que uno de los animales que custodian pueda encontrar una familia ahora, que es tiempo de deseos.
«Un perro no es un regalo, es un ser vivo que convivirá con la familia durante muchos años y necesita compromiso, tiempo y responsabilidad», advierten desde la Protectora de León. Un aviso que hacen siempre, sea o no Navidad.
«Hace un año encontramos a Yak abandonado y muy maltratado. Era el día de Navidad. Una fecha asociada a regalos y celebraciones que, también nos recuerda, que los animales no son un capricho ni un objeto. Son vidas reales, con emociones y necesidades», dicen desde la Protectora Piedras Blancas, de Laciana. «Compartir la vida con un compañero canino es una experiencia maravillosa en cualquier momento del año, pero siempre debe hacerse desde la responsabilidad y el compromiso», añaden
Hay un pequeño test que recomiendan en la Protectora de León, donde lo primero que piden cuando una familia va a buscar un perro porque lo ha pedido uno de sus hijos es el compromiso de ir varios días a pasear a perros diferentes. «Es una prueba de voluntad», dicen. Y la primera criba. «Muchas familias no vuelven», explican.
Las seis pautas de la Protectora de León sirven también para reflexionar a quienes van en busca de un perro o un gato.
1— Asegúrate de que el niño realmente quiere un perro. Involúcralo durante un tiempo en paseos en la protectora para comprobar si es un deseo real o solo un capricho, si se va a comprometer en sus cuidados y necesidades.
2— Escucha los consejos de la protectora: no todos los perros son para todas las familias.
3 — No te guíes por el físico. Elige por comportamiento y carácter, según vuestro estilo de vida.
4— Reflexiona si estás dispuesto a modificar hábitos y rutinas durante toda la vida del perro.
5— Recuerda que los perros envejecen y necesitarán cuidados especiales.
6— Si surgen problemas de comportamiento, no optes por la devolución. Busca ayuda profesional con un adiestrador.
«Si cumples todas estas pautas, entonces no estás haciendo un regalo… estás tomando la decisión consciente de adoptar un perro», dicen en la protectora de la ciudad.

También Purina articula en una especie de triángulo tres preguntas clave:
1— Confirmar si realmente se desea un animal. Antes de sorprender a alguien con un perro, es fundamental hablar directamente con la persona. Aunque pueda sentir un gran cariño por los animales, puede que aún no tenga uno por razones de peso como la falta de tiempo, limitaciones económicas o cambios vitales. Los gastos imprevistos, como atención veterinaria, medicamentos o alimentación especializada, pueden convertirse en un obstáculo real.
2— Analizar el estilo de vida. La compatibilidad entre el tutor y el animal es esencial. Personas activas pueden disfrutar más de un perro enérgico que les acompañe en actividades al aire libre, mientras que perfiles más sedentarios o personas mayores pueden beneficiarse de un perro tranquilo y relajado. También es importante tener en cuenta otros hábitos muy importantes: frecuencia de viajes, horarios laborales, presencia de niños u otras mascotas en casa.
3—Evaluar las características del hogar.
Los expertos y los veterinarios advierten de que adoptar o comprar un perro requiere un análisis profundo sobre la vida real de la familia, no sobre la emoción del momento. Entre las preguntas clave que creen que cualquier persona debe responderse figuran estas:
1— ¿Tendremos tiempo para sacarlo varias veces al día?
2— ¿Tenemos un espacio adecuado para su tamaño y nivel de energía?
3— ¿Nuestro ritmo de vida encaja con las necesidades de esa raza o tipo de perro?
4— ¿Estamos preparados para cuidarlo durante más de 12 años?

Un protocolo, con otras preguntas, que debería responder quien desea adoptar un gato. La recomendación es que se acuda a una protectora o una asociación, que conocen bien los gatos y podrán aconsejarte cuál es el que más encaja con tu forma de vida. Porque no es lo mismo estar en casa que faltar muchas horas por motivo de trabajo, y no es igual cuidar un bebé que un gato adulto.
Un perro, un gato, un hurón, un ave, una tortura... cualquier animal no es un juguete ni un capricho. Es fundamental asesorarse bien antes de tomar la decisión de compartir vida con un animal, que va a pasar a formar parte de la familia. Lo comparten todas las protectoras, asociaciones, fundaciones, rescatadores y cuidadores que luchan por los derechos de los animales.
Y algo más allá. La Navidad no es el mejor momento, aunque lo parezca, para llevar un animal a casa. Los expertos avisan de que las rutinas están alteradas, hay viajes, reuniones y exceso de estímulos. Y, sobre todo: «No se debe convertir un ser vivo en un premio debajo del árbol. Los niños deben entender que los perros no son juguetes sino compañeros de vida».
Si aún así, una mascota figura entre los deseos susurrados a Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás o en la carta a los Reyes Magos, eligen adoptar en un refugio o una protectora.
«Igual que no compramos amigos, tampoco deberíamos hacerlo con los perros y otros animales», dice Joan desde la protectora Piedras Blancas, en Laciana. Y añade: «Adoptar significa ofrecer una segunda oportunidad, crear un vínculo sincero y construir una relación basada en el respeto y el amor y, sin duda, es una de las decisiones que más devuelve».