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Crece el movimiento antivacuna, y no sólo en humanos. A la difusión de bulos y desinformación se suma ahora una nueva tendencia, la del temor a una sobrevacunación. Algunos dueños de perros y gatos rechazan la revacunación por una supuesta hiperestimulación del sistema inmunitario.

Los mismos argumentos, sólo que ahora para los animales que viven en casa. En el Colegio de Veterinarios de León lo tienen claro. Apuestan sin duda por el calendario de vacunación oficial. Y hacen un llamamiento a la responsabilidad de los propietarios de perros, gatos y hurones, que en la terminología de la Ley de Bienestar Animal del Gobierno han pasado a llamarse oficialmente «tutores».

«la recomendación es aplicar el calendario de vacunación», dice Pilar Rúa Perandones, vocal de Pequeños Animales del Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de León. Y añade que hay que «guardar las pautas recomendadas».

El asunto es tan polémico que profesionales de la veterinaria leoneses prefieren no entrar en el debate. Sí lo hace el órgano colegiado. «Hay evidencia científica suficiente sobre la eficacia de las vacunas», apuntan. En cambio, dicen, no la hay sobre las supuestas consecuencias de la sobrevacunación en perros y gatos. «No está suficientemente estudiado», reconocen incluso los propios antivacunas, encabezados por una comunidad de veterinarios y tutores unidos por la salud real animal enfocada en la nutrición clínica con dietas naturales o crudas que desafían la industria del pienso ultraprocesado y el uso excesivo de fármacos, entre los que incluyen a las vacunas, tratando enfermedades a través de la nutrición, fitoterapia y un enfoque integrativo. «Como si los demás no lo hiciéramos», exclama un veterinario de León que prefiere quedar en el anonimato.

La polémica está servida. Porque los veterinarios antivacunas, que los hay, sostienen que lo que se está haciendo es «hiperestimular un sistema inmunitario de forma totalmente innecesaria». Y lo relacionan, como sucede con los antivacunas en las personas, con la aparición creciente de problemas crónicos de salud como las alergias y enfermedades autoinmunes en las que dicen que «la sobrevacunación podría estar contribuyendo a la aparición o empeoramiento del cuadro clínico de este tipo de patologías», aunque no se aportan estudios científicos sólidos. Como con el autismo y la vacuna triple vírica en humanos que, sin embargo, ha calado en una parte de la sociedad pese a la alerta de la OMS —objeto también de fuertes ataques— de que el movimiento antivacunas y la desinformación han provocado una disminución en las tasas de cobertura vacunal, «lo que ha generado la reaparición de enfermedades contagiosas que estaban controladas o cerca de la erradicación en diversas partes del mundo».

«La inmunidad colectiva, eso que llamamos inmunidad de rebaño, también rige en los animales», explica Pilar Rúa. «De manera que los que no están vacunados están protegidos gracias a los que están vacunados», añade.

Desde el Colegio de Veterinarios de León se alerta del problema de salud que se podría generar si el movimiento crece entre los dueños de animales que conviven con familias en casa. «Un problema de salud humano, no sólo animal», especifican. Porque hay vacunas para pequeños animales que proteger a los humanos. Además de la rabia, que es obligatoria y la no vacunación conlleva multas graves de hasta 6.000 € para la que hay vacunas que garantizan la inmunidad un año o tres, en función del tipo elegido, son protectoras las no obligatorias como la lectospira, que defiende de zoonosis, la leshmania, que se transmite por mosquitos y produce lesiones muy graves que pueden provocar incluso la muerte y para la que no hay vacuna humana, o la llamada tos de las perreas, una enfermedad respiratoria altamente contagiosa en perros que causa tos seca, fuerte y persistente similar a un resfriado pero requiere tratamiento veterinario para evitar neumonía, un virus de parainfluenza como el del catarro.

Hay otras vacunas que son de vital importancia para proteger la vida de los pequeños animales, especialmente de recién nacidos. En ese grupo están la vacuna de la parvovirosis, una enfermedad intestinal mortal en cachorros, la hepatitis infecciosa canina, una enfermedad vírica grave y contagiosa que afecta el hígado, los riñones y el endotelio vascular de los perros y puede ser mortal, o el moquillo, un enfermedad vírica grave, altamente contagiosa y frecuentemente mortal que afecta a perros, especialmente cachorros y no vacunados, y a otros animales silvestres, que no tiene cura, la vacuna es el único medio de prevención y que provoca una muerte dolorosa y agónica.

«El moquilo ha vuelto, de debe dejar de ponerse», alerta la vocal de Pequeños Animales del Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de León. «Una muerte horrible», añade. Y recuerda que hace medio siglo, cuando la vacuna no se ponía de forma sistemática, 2de cada 40 cachorros morían 35».

En gatos, la vacuna de la rabia no es obligatoria en la comunidad autónoma «pero sí recomendable», incide Rúa Perandones, así como la del calcivirus felino, altamente contagioso entre individuos de la especie, o la leucemia felina, una enfermedad viral crónica y grave que debilita el sistema inmunológico de los gatos.

Para quienes tengan alguna duda, Pilar Rúa recomienda que los tutores de pequeños animales «consulten con franqueza a su veterinario o veterinario, que les guiará».

Los profesionales disponen de test y pruebas que miden la cantidad de anticuerpos que tienen los animales y que indicarían si en ese momento están inmunizados aunque desde el colegio de veterinarios leonés advierten de que no se puede saber a ciencia cierta cuándo van a perder la inmunidad y, por lo tanto, había que repetir la prueba de manera recurrente. Y avisan de que no es una única prueba sino una batería, unos test complejos para garantizar que el perro o el gato sigue teniendo anticuerpos en la sangre. Otra cuestión que hay que tener en cuenta es el precio. No son pruebas baratas, informan.

Cualquier cosa, inciden, antes de no vacunar. Y zanjan: «Es una amenaza real para la salud».

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