Fecundación más segura
Una investigación en la ULE halla vías de mejora en la criopreservación.

El equipo de investigadores de la Universidad de León y de la Clínica San Francisco.
LEÓN
El grupo de investigación del área de Biología Celular de la Universidad de León, liderado por Vanesa Robles Rodríguez y compuesto por Marta F. Riesco y David G. Valcarce, con la colaboración de la catedrática Paz Herráez, ha descubierto que la criopreservación de los espermatozoides (congelación de células y tejidos) puede producir alteraciones en las copias de genes (tránscritos). La criopreservación espermática es ampliamente utilizada en los centros ginecológicos y es una tecnología clave en las técnicas de reproducción asistida. «Los métodos actuales son totalmente seguros y eficaces, pero las nuevas tecnologías permiten explorar vías de mejora. Podríamos comparar el escenario al que encontramos en el campo de la aeronáutica, en el que nadie dudaría de la importancia de investigar aeronaves mucho más seguras».
La investigación, que se desarrolla en León en colaboración con el Centro Ginecológico de la Clínica San Francisco, se han publicado ya en las revistas internacionales de Andrology y Cryobiology «y han propiciado una estrecha colaboración con el director del Centro Ginecológico de León, Florentino Garrido, y los biólogos Elsi Suárez y Ángel Luengos de dicho centro», explica la investigadora.
Esta colaboración ya ha originado un trabajo científico que se presentará en septiembre en el Congreso de la Society for Reproduction and Fertility, que se celebrará en Edimburgo. En la investigación se establece que la criopreservación afecta tanto a muestras normozoospérmicas como astenozoospermicas por igual. La normozoospérmicas son aquellas muestras de semen cuyos espermatozoides son nomales según los valores estipulados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para analizar estos parámetros se comprueba la movilidad, la viabilidad y la morfología de los espermatozoides. Las muestras astenozoospérmicas son aquellas cuyos esperamatozoides presentan una movilidad por debejo del umbral que la OMS determina como normal. «El daño que se valora en el estudio sobre la calidad espermática tras la criopreservación va más allá de lo que una prueba diagnóstica básica en la clínica como el seminograma permite conocer y se busca saber si afectaría a su función fecundante».
El trabajo
El quipo ha analizado medio centenar de muestras desde que comenzó el estudio a principios de 2012, que dio lugar a una tesis de máster de David García Valcarce, dirigida por Vanesa Robles Rodríguez, dentro del programa del Master Universitario en Metodología de Investigación en Biología Fundamental y Biomedicina de la Universidad de León.
En la actualidad, la colaboración con el Centro Ginecológico de León se centra en el desarrollo de nuevos métodos de criopreservación, tales como la vitrificación, con lo que se busca reducir los efectos citados», explica Vanesa Robles. «Es interesante resaltar que los efectos observados no son en ningún caso alarmantes y que la seguridad y eficiencia de las técnicas de criopreservación espermática en humanos están completamente aseguradas», explica la investigadora.
Los integrantes de este equipo multidisciplinar consideran que es importante utilizar las técnicas de vanguardia en Biología Molecular al servicio de la clínica «mejorando los protocolos disponibles en un campo tan importante como el de la reproducción humana».
El equipo de investigadores mantiene otra línea de trabajo para analizar el efecto de determinados suplementos alimenticios pueden tener sobre la calidad de los gametos masculinos en humanos, «además, utilizamos distintos modelos animales, concretamente teleósteos, para analizar diversos aspectos relacionados con la lína germina, entre ellos aspectos alimenticios o de exposición a contaminantes tóxicos»