El poder del suelo pélvico
La incontinencia urinaria, que sufren una de cada cuatro mujeres a partir de los 40 años, puede remediarse con ejercicio .

Hay muchos ejercicios en yoga y pilates que contribuyen a fortalecer el suelo pélvico, su fortaleza previene la incontinencia.
LEÓN
Una de cada cuatro mujeres mayores de 40 años padecen incontinencia urinaria. Se trata de un problema que tiene remedio, pero que al menos un 25% vive en silencio y no consulta al especialista. Francisco Campanario, urólogo del Hospital de León, hace hincapié en que la «inicialmente en muchos casos se puede mejorar la clínica con cambios en los estilos de vida y ejercicios del suelo pélvico» y anima a las mujeres a consultar el problema para que los especialistas procedan a su diagnóstico y le den un tratamiento.
La pérdida involuntaria de orina se da sobre todo en la población femenina, aunque también en algunos hombres, y alcanza la prevalencia más elevada entre los 70 y los 74 años. Entre los factores que pueden favorecer la aparición de la incontinencia el urólogo apunta que existe una relación directa entre el número de hijos y la patología del suelo pélvico. Por su parte, la menopausia y los cambios hormonales que se producen en esta etapa alteran la elasticidad de las mucosas y los mecanismos de coptación de la uretra. La obesidad es otro factor relevante: a mayor índice de masa corporal hay un mayor desarrollo de la incontinencia. Las enfermedades neurológicas también pueden favorecer el problema.
Las infecciones de orina, cistopatías inespecíficas y en algunos casos el tumor vesical son con frecuencia los causantes de la inflamación y alteración del urotelio (revestimiento interno de la vejiga urinaria) que es otro factor que influye en la aparición de la incontinencia urinaria femenina. «En estos casos se debe actuar sobre la causa de la incontinencia para solucionar el problema», indica el urólogo.
Existen tres formas de presentación de la incontinencia: incontinencia urinaria de esfuerzo, de urgencia y de tipo mixto. La primera se identifica cuando el escape se produce por un aumento de presión abdominal, como levantar pesos, toser, reírse, etcétera. La segunda aparece precedida de una necesidad imperiosa de orinar que no se puede controlar y en la tercera se entremezclan los dos tipos con prevalencia de alguna de ellas.
En muchos casos el tratamiento más adecuado para la incontinencia urinaria debe abordarse con una serie de medidas higiénico-dietéticas y ejercicios de suelo pélvico. En los casos en que el fortalecimiento del suelo pélvico no soluciona el problema existen medicaciones por vía oral para el tratamiento de la urgencia. Las inyecciones vesicales de toxina botulínica o neuromodulación de raíces sacras están indicadas para casos rebeldes al tratamiento y pacientes polimedicadas.
Por último, apostilla el doctor Campanario, «el tratamiento quirúrgico mediante la colocación de cabestrillos suburetrales para el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo da un resultado óptimo si está debidamente indicado».
«En los casos de cistopatías crónicas hay que actuar sobre el urotelio cuando las medidas de educación en estilos de vida e higiénico-dietéticas no han funcionado», explica el urólogo. Además de tratamiento farmacológico, se pueden instalar determinadas sustancias en la vejiga con el fin de mitigar la clínica. El ácido hialorúnico, condroitin sulfato y dimetilsulfóxido reparan el revestimiento interno de la vejiga. Los tumores vesicales requieren intervención quirúrgica y un seguimiento estrecho posterior por parte del urólogo.
Francisco Campanario destaca que es una patología «poco conocida pero muy prevalente», que se puede mejorar inicialmente con cambios en el estilo de vida y ejercicios de suelo pélvico. Si no se diagnostica y trata adecuadamente el impacto sobre la calidad de vida de las mujeres es muy importante y también es relevante el coste económico pues supone el 3% de la prestación farmacéutica.