Un enemigo en la despensa
El 57% de los brotes por intoxicación alimentaria se producen como consecuencia de los productos que se manipulan y consumen en el domicilio, sobre todo los huevos y la carne.

La manipulación de los huevos y sus derivados es la principal causa de intoxicación, la mayoría de las infecciones se producen en el hogar.
LEÓN
Las infecciones alimentarias son enfermedades que se producen por la ingesta de alimentos contaminados por microorganismos patógenos o sus toxinas.
El servicio de Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública ha detectado este año en León dos brotes de intoxicación de origen alimentario que afectaron a nueve personas, tres de las cuales precisaron ingreso hospitalario. El 57,1% de los brotes de origen alimentario se notificaron desde el hogar privado (20 brotes en Castilla y León con 101 personas afectadas), seguidos del 31,4% de los ocurridos en los restaurantes y bares (11 brotes con 102 afectados). Los datos corresponden a los brotes de enfermedades transmitidas por agua y alimentos (de origen alimentario) elaborados por el Servicio de Epidemiología a fecha 18 de diciembre con las notificaciones desde el 1 de enero al 1 de noviembre de 2015.
Comparando el mismo periodo de 2015 con 2014, destaca el mayor número de brotes de origen alimentario ocurridos en restaurantes y bares en los dos años, mientras que en el año 2014 se notificaron 6 brotes en campamentos, 5 de ellos se julio, lo que el servicio de Epidemiología de la Dirección General de Salud interpreta como «un número importante».
La manipulación de los alimentos en los hogares es la causa principal de toxiinfecciones alimentarias, pero hay otras. Las enfermedades que se producen por la ingesta de alimentos contaminados suelen ocupar titulares por las alertas alimentarias. El segundo puesto del riesgo de infecciones lo tienen los restaurantes, seguido por los campamentos, los centros hospitalarios, las residencias de ancianos, los centros escolares, las residencias de estudiantes y los centros penitenciarios.
Hasta noviembre de este año se notificaron en Castilla y León 35 brotes de origen alimentario (2 de ellos por el agua) que afectaron a 293 personas (11,74 casos por 100.000 habitantes) y ocasionaron 45 ingresos hospitalarios (un 15,3% de los afectados) y ningún fallecido. En el mismo periodo de 2014 se notificaron un número similar de brotes (39) pero con un mayor número de afectados, 833 (una tasa de 33,38 casos por 100.000 habitantes) y de personas ingresadas, que ascendieron a 58.
Los datos de Salud Pública muestran que en los últimos 10 años hay una importante disminución, con una caída desde el 2005 al 2009, y una tendencia estable desde 2011, aunque ligeramente ascendente. «Pero si tenemos en cuenta los brotes desde el 1 de enero al 1 de noviembre de los últimos cinco años (2010 al 2009), el comportamiento es igual al del número total de brotes.
La provincia con mayor número de brotes notificados es Salamanca (8 brotes) seguida de Valladolid (7 brotes). Salamanca también es la provincia con mayor tasa de afectados (36,59 casos por 100.000 habitantes), seguida de Palencia (22,12). Pese al número de afectados, no se ha producido ningún fallecimiento.
En León sólo se notificaron dos brotes de origen alimentario por lo que junto con Segovia y Soria fueron las provincias con menos notificaciones en 2015.
El alimento que con más frecuencia está implicado en las intoxicaciones es el huevo y sus derivados. Está implicado en el 43% de los brotes notificados (15 brotes) en Castilla y León que afectaron a 143 personas, de las cuales fueron ingresadas 23 (16,1%). El 93,3% (14 de 15 brotes) ocurrieron en el hogar privado.
La salmonella es el agente etiológico implicado con más frecuencia en los brotes de origen alimentario. El 65% (23 brotes) están provocados por la contaminación de carnes, pollo o productos marinos crudos o huevo y sus derivados. La cocciones adecuada y la higiene durante la manipulación de los alimentos puede prevenir en una gran medida las infecciones causadas por esta bacteria. En 18 brotes fue la salmonella enteritiditis (78,2%); en 2 brotes la salmonella thyphimarium; en 1 brote la salmonella esteritiditis más thyphimurium y en los dos restantes la salmonella sp.
Un 20% de las intoxicaciones que se producen son de origen desconocido y en un 3% el causante es el rotavirus, que es el causante más común de diarrea grave en neonatos y población infantil.
Las toxiinfecciones también varían según la época del año. En la evolución del servicio de Epidemiología se observa una estacionalidad en la distribución temporal de los brotes de origen alimentario, que son más frecuentes en verano. Sin embargo, durante este año se han notificado menos brotes en el mes de julio y más en agosto, comparando con los que se dieron el año pasado.
La vigilancia
Desde 1980, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolla un Programa de Vigilancia para el Control de Infecciones e Intoxicaciones Transmitidas por Alimentos en Europa, al que España se incorporó en 1983. La Consejería de Sanidad y Bienestar Social comenzó a desarrollar este programa en el ámbito de Castilla y León en 1986. En Castilla y León, el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las situaciones epidémicas y brotes —regulado mediante la Orden SAN/2007 de 16 de enero—, permite la identificación de los factores de riesgo y de los grupos poblacionales expuestos y con la información obtenida se mejora el conocimiento de las características clínico-epidemiológicas de la enfermedad y sobre su forma de transmisión.
Las alertas alimentarias son aquellas notificaciones que implica un riesgo significativo en el mercado europeo de los alimentos, piensos y materiales en contacto con los alimentos y que requiere de una rápida acción de control para evitar la propagación de enfermedades al resto de la comunidad.