Diario de León

«Tu fuerza puede sanarte»

Nonia Alexandre lucha contra la leucemia a la vez que se vuelca con Alcles.

Nonia Alexandre lucha contra su enfermedad al tiempo que ayuda como voluntaria y directiva de Alcles a otras personas.

Nonia Alexandre lucha contra su enfermedad al tiempo que ayuda como voluntaria y directiva de Alcles a otras personas.

Carmen Tapia
León

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Nonia Alexandre leyó su tesina en el año 2005 metida en una burbuja aislada en el Hospital Clínico de Salamanca. Tras estudiar Bellas Artes, centra sus estudios en la enfermedad en el arte contemporáneo. Los catedráticos de la Universidad de Cuenca, al otro lado del ordenador, la evaluaron con un notable, un éxito teniendo en cuenta que preparó su examen mientras superaba su segundo trasplante de médula. El primero, un autotrasplante, fue en 2004, cuando tenía 41 años. El peso de su enfermedad y la pérdida de su marido también por cáncer durante su proceso no le ha restado un ápice de humor, aunque confiesa que ha llorado mucho. Su trabajo psicológico es doble. Primero fue de carácter personal para ordenar sus ideas por prioridades. Después fue de carácter solidario, primero como voluntaria y ahora en la junta directiva de Alcles, la Asociación de Lucha contra la Leucemia y las Enfermedades de la Sangre, presidida por Nieves Gutiérrez Aranda.

«Los hematólogos del Hospital me llaman la roca, porque he salido de muchas». Su lucha comenzó en 2004 cuando recibió un diagnóstico de linfoma no Hodgkin células grandes. «Todo el equipo de hematología son como mi familia, vivo gracias a ellos». Pero sus grandes aliados son sus familiares. «Es duro sentirse débil. Me lo tomé bien gracias a mi familia. Yo soy muy positiva y creí mucho en mis médicos».

Tras superar varias complicaciones, meses eternos ingresada en el hospital y recaídas, Nonia asegura que con su enfermedad «mi vida es como otra cualquiera, hay mucho que dar y ofrecer».

En Alcles encontró apoyo y comprensión. «Son como mi familia. Es una asociación humilde, no es tan potente como otras, pero en cuidado y preocupación de los pacientes es una de las más grandes». Por eso se volcó en ayudar. Los pacientes que ahora pasan por el impacto del diagnóstico saben lo que significa tener a una persona que comprende sus miedos. «Por mi experiencia de vida y la pérdida de familiares por el cáncer no soy creyente, pero sí creo mucho en la ciencia y en tu propia fuerza que puede sanarte».

Para superar los miedos aconseja no ocultar la enfermedad. «Yo nunca me puse peluca ni turbantes». Asumió cómo sería su vida desde entonces «tras reflexionar sobre lo que me estaba pasando». Se apoyó en las pequeñas cosas. «En la zona de aislamiento dibujaba y escribía e incluso hice un belén con material reciclado». Sacó su lado artístico. También le ayudó su experiencia de sacrificio como nadadora. «El deporte me ayudó. Cuando entrenas vives también la soledad, el sacrificio y el dolor».

Noelia es la imagen de Alcles para promocionar la donación de médula ósea. «El trasplante de médula es el más humilde a la hora de realizarlo. No hay operaciones, quirófanos, carreras. Más bien en un momento muy íntimo, relajado, que dura 30 minutos. Como una transfusión de sangre, pero llena de células madre, de vida».

«He procurado no darle vueltas en la cabeza al dolor. El dolor siempre se olvida», asegura como consejo a navegantes.

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