Entre tampones y compresas, copas
La copa menstrual, una alternativa para absorber el sangrado de la regla que viene de antiguo y empieza a popularizarse.

Copas menstruales y compresas ecológicas son dos de los productos alternativos que ofrece El Hada Verde, en Villaobispo.
LEÓN
La copa menstrual no es un invento de la CUP. Ni nació en Cataluña. Una iniciativa de mujeres del partido independentista catalán ha dado más publicidad a esta barrera para absorber el flujo de la menstruación que todo el trabajo que vienen realizando diferentes colectivos en defensa de métodos alternativos a compresas convencionales y tampones que, además, están gravados fiscalmente con el 21% de IVA, el tipo aplicable a los productos de lujo.
La menstruación es un tabú y un gran negocio. Pero hay quien plantea que además los métodos convencionales son una fuente de contaminación sin freno, por la cantidad de residuos que generan.
De lo que no se habla mucho es del impacto que puede tener sobre la salud el uso de unos y otros métodos. La copa menstrual es una forma más de gestionar la menstruación cada mes para las jóvenes y mujeres en edad fértil. Muy desconocida aún en España.
Como los tampones, también se usa internamente pero no absorbe la sangre. La menstruación queda contenida en el interior de la copa hasta que se extrae de la vagina y se desecha el líquido en el WC. «Estas copas pueden estar fabricadas con diferentes materiales: látex, silicona médica o TPE, no produce alergias, no contiene blanqueantes ni productos químicos que puedan ser absorbidos por el cuerpo, no produce irritaciones vaginales y no genera residuos», señala uno de los numerosos portales dedicados a este producto en Internet.
El Museo de la Menstruación y Salud de la Mujer en Maryland (EE.UU.) asegura que ya existían rudimentarias copas menstruales desde 1867. Ahora bien, la primera patente se remonta a principios del siglo XX.
En los años 30 la estadounidense Leona W. Chalmers presentó la patente de la copa menstrual: un recipiente fabricado con caucho vulcanizado. En la misma época, el doctor Earle Haas patentó la marca comercial Tampax, los primeros tampones para la recogida de la sangre menstrual.
Se hicieron diferentes patentes de la copa menstrual hasta los años 50, y prácticamente dejan de fabricarse en la década de los 60. «La copa no era rentable, en el mercado había falta de látex y no tuvo éxito comercial: para las mujeres era demasiado grande, rígida y pesada, además de la cuestión cultural que implica la manipulación de los genitales y las secreciones vaginales», explican en www.lacopamenstrual.es.
En 1987 aparece en el mercado la copa menstrual de látex, reutilizable y en dos tamaños (aún disponible en la actualidad). A partir del año 2000, cuando se fabrica la primera copa menstrual de silicona, empieza a tener más aceptación.
Pero todavía es una opción poco conocida entre las adolescentes y jóvenes que durante mas de 30 años de media se convertirán en consumidoras de compresas o tampones o ambas cosas, productos que se encuentran entre los más anunciados en televisión.