Entrenadora de autoestima
Ena Romero demostró el impacto positivo del ejercicio en niños obesos mexicanos.

La profesora Ena Montserrat Romero presenta en León sus resultados sobre el ejercicio en la autoestima.
león
El ejercicio tiene un impacto piscológico positivo sobre la imagen corporal de niños y niñas que padecen obesidad. Así lo demostró la profesora Ena Montserrat Romero, especialista en Psicología de la Universidad de Sonora (México), que actualmente realiza una estancia en la Universidad de León.
El estudio se basó en la experiencia llevada a cabo con escolares de entre 8 y 11 años que durante 20 semanas y 40 sesiones de trabajo realizaron un programa de entrenamiento físico supervisado, lo que supuso 1 hora diaria de entrenamiento.
El trabajo se completó con los test psicológicos de antes y después del programa de ejercicios de intensidad moderada. «A veces no tomamos en cuenta los aspectos psicológicos y en este caso hemos demostrado que el ejercicio físico tiene impacto sobre la imagen corporal y los estados de ansiedad y depresión».
Un total de 60 niños y niñas de diferentes áreas (urbana, rural y de frontera) participaron en la experiencia dirigida por la profesora Romero. «Elegimos la franja de 8 a 11 años porque es la edad es la que se adquieren los hábitos», apunta.
La profesora subraya que el objetivo que se buscaba no era tanto que los niños y las niñas bajaran de peso como que integraran el hábito del ejercicio en sus rutinas diarias. De manera que una vez que experimentaban el efecto positivo fueran ellos mismos sus propios entrenadores y supervisores.
Las pruebas psicológicas que se hicieron al inicio y al final del programa mostraron cambios significativos en 19 de los 20 ítems que se planteaban. A los niños se les preguntaba que evaluaran en una escala de 1 a 10 su grado de satisfacción con determinadas partes de su cuerpo, desde el pelo a los ojos, la nariz, etc.
Además de las pautas sobre el ejercicio a los niños se les entrenó en habilidades sociales, pues percibieron en los test iniciales que por lo general la mayoría tenían «una autoestima pobre». Mejorar la autopercepción de la imagen corporal no sólo la refuerza sino que fortalece los mecanismos para responder ante situaciones de buillying que son frecuentes entre niños y niñas que presentan sobrepeso u obesidad.
Asimismo, «se aumentó su tolerancia a la frustración», añade la profesora Ena Montserrat Romero. Se observó que muchas veces no aceptaban un no por respuesta, algo que es importante cuando se trata de controlar el peso y llevar una alimentación saludable.
Otro entrenamiento importante fue el aprendizaje para dar y recibir elogios. «Son niños poco acostumbrados a que los halaguen y muchas veces responden con desconfianza», comenta la profesora Romero.
La participación de las familias fue decisiva en el éxito del proyecto. «No hubiéramos podido lograr la adherencia al 100% sin su implicación», señala la profesora. La preocupación por el problema de la obesidad infantil en México y particularmente en Sonora tiene una justificación. Es uno de los países del mundo con índices más alto de este problema entre la población de menos edad y a su vez la ciudad fronteriza encabeza las estadísticas.
La profesora recuerda que «un niño gordo será un adulto con problemas», de ahí la necesidad de llevar a cabo estrategias para frenar la considerada como «epidemia del siglo XXI». Ena Montserrat Romero realizó el programa en diversos colegios de Sonora como parte de su tesis doctoral, que es el resultado de varios años de trabajo después de haber hecho cursos de doctorado en León gracias a la colaboración que se mantiene con la universidad mexicana.