Doce uvas, doce campanadas: la guía definitiva de los expertos para un brindis seguro
Los especialistas sugieren optar por variedades de uva de tamaño pequeño

Nochevieja León 2020: Consejos para servir las uvas de forma original
A pocas horas de que el reloj de la Puerta del Sol marque la medianoche, médicos y nutricionistas han emitido una serie de recomendaciones para asegurar que la tradición de las doce uvas se desarrolle sin incidentes. Según los expertos en otorrinolaringología, el principal riesgo de esta práctica no es solo el atragantamiento, sino la aspiración de restos hacia las vías respiratorias. Por este motivo, la recomendación más importante es realizar una preparación previa exhaustiva que consiste en pelar las uvas y extraer todas las pepitas. Al eliminar la piel y las semillas, la fruta se vuelve más resbaladiza y fácil de tragar, reduciendo la fricción en la garganta y permitiendo una deglución mucho más ágil ante la rapidez de las campanadas.
La elección del producto también juega un papel fundamental en la seguridad de los comensales. Los especialistas sugieren optar por variedades de uva de tamaño pequeño, ya que las piezas grandes suelen acumularse en la cavidad bucal y bloquean el paso del aire. En el caso de los niños menores de cinco años y los ancianos con dificultades de deglución, los pediatras y geriatras son estrictos al aconsejar que la uva se corte longitudinalmente en cuatro trozos. Esta forma evita que el fruto actúe como un tapón circular en la tráquea, una de las causas más comunes de asfixia accidental durante las celebraciones navideñas.
Por otro lado, el comportamiento durante el brindis es tan relevante como la preparación del alimento. Los servicios de emergencia insisten en la importancia de mantener la concentración y evitar hablar, gritar o reírse mientras se tienen las uvas en la boca, ya que la risa es el principal factor que provoca que el alimento se desvíe hacia los pulmones. Se recomienda encarecidamente que cada persona siga su propio ritmo de masticación sin intentar competir con la velocidad de las campanadas. Es preferible terminar de ingerir las uvas unos segundos después de la medianoche que poner en riesgo la salud por cumplir estrictamente con el cronómetro del reloj.
Finalmente, los nutricionistas recuerdan que la moderación es clave para empezar el año con bienestar. Para aquellas personas que padecen diabetes o problemas digestivos, se sugiere no excederse con el azúcar residual de las uvas en conserva y, si es posible, optar por fruta fresca. Mantener una postura erguida durante todo el proceso y tener un vaso de agua a mano para ayudar a pasar los trozos masticados son gestos sencillos que garantizan una entrada al año nuevo segura y sin sobresaltos para toda la familia.