Diario de León

Este hábito doméstico de los años 80 vuelve por una razón muy concreta: ahorrar energía (y dinero)

El beneficio no es solo económico: es mejor para que la ropa dure y amigable con el medio ambiente

Una mujer tiende la ropa en su balcón

Una mujer tiende la ropa en su balcónOlgaPankova

Antonio Bret
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En una época no tan lejana a la actual, tender la ropa al aire libre era lo más común en la mayoría de los hogares de nuestro país. Durante la década de los ochenta, mucho antes de la época de la secadora, los balcones, los patios y las azoteas formaban parte de nuestro paisaje cotidiano. Hoy, este gesto regresa con más fuerza que nunca y no es precisamente por nostalgia, sino por una razón muy concreta.

El precio de la energía lo cambia todo

Efectivamente, el principal motivo es el económico. Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la secadora es uno de los electrodomésticos que más energía consume dentro del hogar, sobre todo si se utiliza con frecuencia. Cada ciclo cuenta en un contexto donde la energía está más cara que nunca.

Sin embargo, si optamos por tender la ropa al aire libre, eliminamos por completo ese consumo. Es un gesto que no conlleva coste energético y que, aplicado de manera constante, puede significar un ahorro notable a lo largo de todo el año. Organismos como la Comisión Europea llevan tiempo insistiendo en la importancia de adoptar pequeños cambios en el hogar para mejorar la eficiencia energética, y este es uno de los más sencillos y efectivos.

Un gesto más sostenible (y necesario)

Está demostrado que reducir el uso de los electrodomésticos intensivos en energía contribuye directamente a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, algo que es esencial si, entre todos, queremos reducir los efectos del cambio climático. Por eso este gesto es tan importante: ahorramos dinero y contribuimos con el medio ambiente.

Además, al tender la ropa al aire libre, estaremos alargando la vida útil de nuestras prendas, ya que el calor artificial de la secadora deteriora el tejido con mayor rapidez. Por lo tanto, tendiendo al aire libre, vas a ahorrar dinero en la factura, pero también en las veces que vas a comprar ropa en un año, produciendo menor impacto ambiental en la industria textil, una de las que más contaminan en el mundo.

Salud y bienestar en casa

Más beneficios de tender la ropa al aire: esta acción favorece la ventilación natural y evita la acumulación de humedad en los espacios cerrados, algo que es imprescindible si queremos evitar la aparición de moho en nuestros hogares.

Eso sí, los expertos recomiendan evitar tender en interiores sin ventilación adecuada, ya que podría generar el efecto contrario. En viviendas sin espacio exterior, la clave está en combinar tendederos interiores con una buena circulación de aire.

La vuelta a lo sencillo

La tecnología está omnipresente en nuestros hogares y ya hasta nuestro frigorífico tiene wifi. Es por eso que el regreso a hábitos de los ochenta puede ser algo saludable, recuperar soluciones sencillas, eficaces y sostenibles. No se trata de renunciar a la comodidad que nos proporcionan los avances tecnológicos, sino de usar los recursos de manera inteligente.

Tender la ropa al aire no es solo una costumbre del pasado. Es, cada vez más, una decisión consciente que responde a una realidad actual: ahorrar, cuidar el entorno y simplificar la vida cotidiana.

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