La doctora Mercedes Herrero advierte: «La candidiasis y la vaginosis bacteriana empiezan a gestarse durante el verano»
La doctora Mercedes Herrero, ginecóloga y sexóloga, explica por qué el calor, la humedad y algunos hábitos típicos de las vacaciones favorecen la candidiasis y la vaginosis bacteriana

Cambiarse el bañador mojado cuanto antes y utilizar ropa transpirable son dos de las medidas más recomendadas por los especialistas para prevenir la candidiasis y la vaginosis bacteriana en verano.
Muchas mujeres asocian la candidiasis o la vaginosis bacteriana con la vuelta de las vacaciones. Sin embargo, según advierte la doctora Mercedes Herrero, ginecóloga y sexóloga, el origen del problema suele encontrarse semanas antes, mientras se disfruta del verano. El calor, la humedad, el bañador mojado durante horas o algunos cambios en los hábitos diarios crean el escenario perfecto para alterar el equilibrio natural de la microbiota vaginal.
Aunque los síntomas suelen aparecer al regresar a casa, los especialistas insisten en que la prevención debe comenzar mucho antes. Adoptar pequeños gestos durante las vacaciones puede reducir considerablemente el riesgo de sufrir estas infecciones íntimas.
La vagina posee un ecosistema propio formado principalmente por bacterias beneficiosas del género Lactobacillus, responsables de mantener un pH ácido que actúa como barrera frente a bacterias y hongos potencialmente dañinos.
Durante el verano ese equilibrio puede romperse con mayor facilidad. Permanecer con el bañador mojado durante horas, bañarse con frecuencia en piscinas cloradas o en el mar, utilizar geles perfumados, sufrir deshidratación o incluso tomar antibióticos durante las vacaciones son factores que favorecen la alteración del microbioma vaginal.
«Por separado, cada uno de estos factores suele ser manejable. Sin embargo, cuando se acumulan durante dos o tres semanas, el microbioma vaginal puede verse seriamente afectado», explica la doctora Mercedes Herrero.
Candidiasis y vaginosis bacteriana no son lo mismo
Aunque ambas afecciones afectan a la salud íntima, tienen causas y síntomas diferentes.
La vaginosis bacteriana aparece cuando disminuyen las bacterias protectoras y proliferan otras menos beneficiosas. Suele manifestarse con un flujo fino de color grisáceo o blanquecino y un característico olor a pescado. La especialista recuerda que no está relacionada con una mala higiene y que aproximadamente una de cada tres mujeres la sufrirá en algún momento de su vida.
La candidiasis vaginal, por su parte, está provocada generalmente por un crecimiento excesivo del hongo Candida albicans, presente de forma natural en pequeñas cantidades. Sus síntomas más habituales son un intenso picor, irritación, enrojecimiento y un flujo blanco espeso. Se estima que el 75 % de las mujeres experimentará al menos un episodio de candidiasis a lo largo de su vida.
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El bañador mojado no es el único responsable
Aunque es uno de los factores más conocidos, no es el único.
El aumento del consumo de bebidas azucaradas y alcohol durante las vacaciones puede favorecer el crecimiento de Candida. Dormir peor, el estrés de los viajes o la deshidratación también reducen las defensas naturales del organismo.
Además, utilizar productos perfumados para la higiene íntima o realizar duchas vaginales puede empeorar todavía más el problema al alterar el equilibrio del microbioma.
La doctora Mercedes Herrero insiste en que la prevención suele ser mucho más sencilla que el tratamiento.
Cambiarse el bañador mojado lo antes posible, utilizar ropa interior de algodón, evitar prendas demasiado ajustadas, escoger productos de higiene íntima sin perfumes y mantener una buena hidratación son algunas de las medidas más eficaces para proteger la salud vaginal durante el verano.
También recomienda evitar las duchas vaginales, ya que eliminan precisamente las bacterias beneficiosas que ayudan a mantener el equilibrio natural.
La especialista recuerda que tanto la candidiasis como la vaginosis bacteriana tienen tratamiento y que no deben vivirse con vergüenza.
Si los síntomas no desaparecen rápidamente o las infecciones se repiten con frecuencia, es importante consultar con un profesional sanitario en lugar de recurrir de forma repetida a la automedicación.
«Comprender la relación entre el verano y estas afecciones es fundamental, porque la prevención suele ser mucho más sencilla que el tratamiento», concluye la doctora Mercedes Herrero. Con unos hábitos adecuados durante las vacaciones, muchas mujeres pueden evitar que las molestias aparezcan precisamente cuando el verano ya ha terminado.
«Debemos desterrar el estigma que rodea a estos problemas, estas afecciones son dos de los problemas de salud más comunes entre las mujeres, y al mismo tiempo, de los que más se sufren en silencio. Tanto la candidiasis como la vaginosis bacteriana son dos afecciones que tiene fácil tratamiento, muchas veces se puede tratar con productos de venta libre o con el asesoramiento de un farmacéutico, y si no mejoran los síntomas rápidamente o reaparece con frecuencia, es importante acudir al médico en lugar de recurrir repetidamente a la automedicación», concluye Pilar Ruiz, Marketing & Communications Manager de INTIMINA Iberia.