Diario de León

Los dermatólogos alertan de un nuevo «punto ciego» del protector solar donde cada vez ven más quemaduras

Los dermatólogos advierten de que esa piel, menos acostumbrada a la radiación ultravioleta, suele olvidarse al aplicar el protector solar y puede sufrir quemaduras con facilidad

Los dermatólogos recuerdan que los bikinis tipo cheeky y tanga dejan al descubierto zonas de los glúteos que muchas personas olvidan proteger con fotoprotector, aumentando el riesgo de quemaduras solares.

Los dermatólogos recuerdan que los bikinis tipo cheeky y tanga dejan al descubierto zonas de los glúteos que muchas personas olvidan proteger con fotoprotector, aumentando el riesgo de quemaduras solares.Unsplash

Patricia de la Torre
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Los hombros, la nariz o el escote son algunas de las zonas en las que casi todo el mundo recuerda aplicar protector solar antes de ir a la playa. Sin embargo, los dermatólogos han empezado a llamar la atención sobre un nuevo «punto ciego» que cada verano cobra más importancia. La razón no está relacionada con un cambio en la intensidad del sol, sino con la evolución de la moda de baño. El auge de los bikinis tipo cheeky, tanga y otros diseños con menor cobertura deja expuesta una parte superior de los glúteos que hasta hace pocos años permanecía protegida por el tejido del bañador.

Los especialistas explican que muchas personas mantienen la misma rutina de aplicación del fotoprotector que seguían hace años, cuando esa parte del cuerpo quedaba completamente cubierta. El resultado es que una zona especialmente sensible permanece sin protección durante horas de exposición al sol.

La dermatóloga estadounidense Whitney Hovenic ha advertido de este fenómeno en Dermatology Times, donde recuerda que estas áreas «también son vulnerables» a la radiación ultravioleta y necesitan exactamente la misma protección que el resto de la piel expuesta.

Aunque el cambio pueda parecer pequeño, los expertos señalan que la tendencia de los bañadores con menos cobertura ha modificado la forma en la que debemos aplicar el protector solar. La recomendación ya no consiste únicamente en cubrir brazos, piernas o espalda, sino revisar cualquier zona que quede al descubierto con el diseño elegido.

El protector solar debe aplicarse también en los glúteos si quedan expuestos

Las recomendaciones oficiales sobre fotoprotección son claras: cualquier superficie de piel que no esté cubierta por la ropa debe recibir protector solar de amplio espectro, con un factor de protección adecuado, aplicado en cantidad suficiente y renovado cada dos horas o después del baño o una sudoración intensa.

Sin embargo, los dermatólogos reconocen que existen zonas que pasan desapercibidas con frecuencia. Orejas, empeines, cuello, cuero cabelludo en personas con poco pelo y ahora también la parte superior de los glúteos forman parte de esos puntos que muchas personas olvidan proteger.

El problema no es únicamente la quemadura inmediata. La radiación ultravioleta se acumula con el paso de los años y constituye uno de los principales factores implicados en el envejecimiento prematuro de la piel y en el desarrollo de distintos tipos de cáncer cutáneo.

La moda cambia, pero la fotoprotección debe adaptarse

Los bikinis cheeky y los bañadores de corte alto se han convertido en una de las grandes tendencias de los últimos veranos. Su diseño busca estilizar la figura dejando al descubierto una mayor superficie de los glúteos, pero esa decisión estética también implica modificar algunos hábitos de protección solar.

Los especialistas recuerdan que no basta con aplicar crema únicamente antes de salir de casa. La mayoría de los fotoprotectores necesitan reaplicarse durante la jornada, especialmente después del baño, de secarse con la toalla o de realizar actividad física.

Además, recomiendan no confiar exclusivamente en el protector solar. Buscar la sombra durante las horas centrales del día, utilizar sombreros, gafas homologadas y ropa con protección frente a la radiación ultravioleta sigue siendo una parte fundamental de la prevención.

Los dermatólogos insisten en que este fenómeno no pretende alarmar, sino recordar que la fotoprotección debe evolucionar al mismo ritmo que cambian nuestros hábitos y la moda.

Antes de exponerse al sol conviene dedicar unos segundos a comprobar qué zonas del cuerpo quedan realmente descubiertas con el bikini o el bañador elegido. Ese sencillo gesto permite detectar áreas que antes permanecían cubiertas y que ahora necesitan la misma atención que el resto de la piel.

La regla es simple: si el sol llega a esa zona, el protector solar también debería hacerlo. Ese pequeño cambio puede evitar muchas de las quemaduras que los especialistas están observando durante los meses de verano y contribuir a reducir el daño acumulado que provoca la radiación ultravioleta a lo largo de la vida.

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