Diario de León

El sencillo ejercicio de respiración que recomiendan los psicólogos para bajar la tensión tras un incendio

Los incendios pueden provocar miedo, ansiedad o una sensación constante de alerta. Psicólogos recuerdan que estas reacciones son normales ante una emergencia y proponen un sencillo ejercicio de respiración para reducir la tensión física durante los primeros momentos

La respiración lenta y consciente puede ayudar a disminuir la activación física provocada por el estrés y la ansiedad durante los incendios, según recomiendan los psicólogos.

La respiración lenta y consciente puede ayudar a disminuir la activación física provocada por el estrés y la ansiedad durante los incendios, según recomiendan los psicólogos.Unsplash

Patricia de la Torre
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Las imágenes de los incendios que afectan a distintos puntos de España y la incertidumbre sobre su evolución están provocando que muchas personas vivan estos días con una sensación permanente de tensión. Miedo, ansiedad, preocupación o dificultad para desconectar son algunas de las respuestas más habituales cuando existe una amenaza real. 

Los psicólogos recuerdan que estas emociones no deben interpretarse como un signo de debilidad, sino como una reacción normal del organismo ante una situación extraordinaria. Además, explican que un sencillo ejercicio de respiración puede ayudar a reducir la activación física mientras dura la emergencia. No se trata de una técnica para hacer desaparecer la ansiedad ni de sustituir la ayuda profesional cuando es necesaria, sino de una herramienta sencilla que puede ayudar a disminuir la activación física mientras dura una situación de emergencia.

El psicólogo Nacho Atienza recuerda que la ansiedad no siempre aparece porque exista un problema psicológico. En situaciones como los incendios forestales, donde el peligro es real o afecta a personas cercanas, el organismo activa de forma natural sus mecanismos de alerta.

Como explica el especialista, cuando existe una amenaza real esa respuesta es coherente con lo que está ocurriendo y forma parte de un mecanismo de protección. El objetivo del cerebro no es eliminar automáticamente el malestar, sino preparar al organismo para responder ante el peligro.

Desde el Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción también recuerdan que los incendios son una emergencia inesperada que puede afectar profundamente tanto a las personas como a las comunidades. Durante los primeros momentos es habitual sentirse confundido, sobrepasado o experimentar un fuerte impacto emocional, unas reacciones que consideran normales ante una situación excepcional.

El ejercicio de respiración que puede ayudarte a reducir la tensión

Cuando el cuerpo permanece durante horas o incluso días en estado de alerta, la respiración suele hacerse más rápida y superficial. Para disminuir esa tensión física, los psicólogos proponen un ejercicio muy sencillo que puede realizarse prácticamente en cualquier lugar.

El primer paso consiste en colocar una mano sobre el ombligo y la otra justo debajo. A continuación, se recomienda inspirar lentamente por la nariz dejando que el abdomen se expanda de forma natural. Después conviene mantener el aire durante unos segundos antes de expulsarlo despacio por la boca, procurando que la exhalación sea más lenta que la inspiración.

La recomendación no busca eliminar por completo la ansiedad, sino ayudar al organismo a reducir el nivel de activación fisiológica que suele acompañar a las situaciones de emergencia.

Los especialistas recuerdan que este ejercicio resulta más eficaz cuando se acompaña de otras medidas sencillas. Darse permiso para sentirse mal, mantener en la medida de lo posible las rutinas básicas de alimentación y descanso y apoyarse en familiares o amigos contribuye a afrontar mejor los primeros días tras una emergencia.

También aconsejan evitar permanecer conectado de forma continua a las redes sociales o consultar información constantemente si eso incrementa el nivel de angustia. Informarse a través de fuentes oficiales y reservar momentos para desconectar ayuda a evitar una sobreexposición que puede mantener el organismo en un estado permanente de alerta.

Sentir miedo o preocupación no significa que algo vaya mal

Los psicólogos insisten en que las emociones desagradables también cumplen una función. Miedo, tristeza, ansiedad o preocupación pueden aparecer cuando el organismo interpreta que existe una amenaza y no siempre deben desaparecer de inmediato.

Por eso recuerdan que recuperarse emocionalmente de una emergencia lleva tiempo y que cada persona necesita un proceso diferente. Si el malestar se mantiene durante semanas, empeora o impide desarrollar la vida cotidiana, recomiendan solicitar ayuda profesional. Mientras tanto, aceptar que esas emociones forman parte de la respuesta normal del organismo y apoyarse en el entorno cercano constituye uno de los primeros pasos para afrontar una situación tan difícil como la que provocan los incendios.

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