Un estudio con más de 13.000 mayores revela qué capacidades físicas se relacionan con una vida más larga después de los 65

Una investigación publicada en JAMA Network Open siguió durante siete años a miles de adultos mayores y encontró diferencias que van más allá de preguntar cuánto ejercicio hacen

Mantener una buena condición física después de los 65 va más allá de acumular minutos de ejercicio: el equilibrio, la agilidad, la fuerza de las piernas y la capacidad cardiorrespiratoria destacaron en el estudio publicado en JAMA Network Open.Unsplash

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Hacer ejercicio es una de las recomendaciones que se repiten casi automáticamente cuando se habla de envejecimiento saludable. Caminar, mantenerse activo o evitar el sedentarismo son consejos importantes, pero una nueva investigación introduce un matiz interesante: saber que una persona hace ejercicio no cuenta toda la historia sobre su condición física.

Un estudio publicado el 10 de agosto de 2026 en JAMA Network Open analizó a 13.423 adultos de 65 años o más y encontró que una mejor condición física medida mediante pruebas objetivas se asociaba con una menor mortalidad por cualquier causa durante una mediana de siete años de seguimiento. Entre las capacidades que mostraron las asociaciones más favorables destacaron el equilibrio y la agilidad, la fuerza del tren inferior y la capacidad cardiorrespiratoria.

La diferencia es importante. Los investigadores no se limitaron a preguntar a los participantes si practicaban ejercicio: comprobaron directamente qué eran capaces de hacer físicamente.

Los participantes, con una edad media de 72,9 años, realizaron siete pruebas que examinaban cuatro grandes áreas: capacidad cardiorrespiratoria, fuerza muscular, flexibilidad y equilibrio y agilidad. Entre ellas había ejercicios tan concretos como levantarse repetidamente de una silla durante 30 segundos, mantener el equilibrio sobre una pierna o levantarse de una silla, recorrer 2,44 metros, rodear un cono, regresar y volver a sentarse.

La investigación resulta especialmente interesante porque los análisis tuvieron en cuenta, entre otros factores, la edad, el sexo, el índice de masa corporal, diferentes enfermedades y la actividad física que los propios participantes declaraban realizar. Aun después de esos ajustes, el rendimiento en las pruebas físicas continuó asociado con la mortalidad.

Equilibrio y agilidad destacan en la condición física después de los 65

Uno de los resultados más llamativos aparece al comparar a quienes obtuvieron los mejores resultados con quienes registraron los peores.

En la prueba de levantarse, caminar 2,44 metros y volver a sentarse, quienes se encontraban en el grupo con mejor rendimiento presentaron un riesgo de mortalidad por cualquier causa un 59% menor que quienes estaban en el grupo con peor rendimiento, según el modelo ajustado. En la prueba de equilibrio sobre una pierna, la diferencia fue del 50%. Para la fuerza de piernas, medida mediante levantarse de una silla durante 30 segundos, fue del 45%, mientras que en la prueba cardiorrespiratoria alcanzó el 42%. Son asociaciones estadísticas, no garantías individuales de vivir más.

El resultado más potente apareció, de hecho, cuando los investigadores dejaron de mirar cada capacidad de manera aislada. El índice que combinaba las siete pruebas mostró la asociación más fuerte: quienes estaban en el quintil de mejor condición física presentaron un riesgo de mortalidad un 61% menor que quienes estaban en el quintil inferior.

Esto refuerza una de las ideas centrales del trabajo: envejecer con una buena condición física no depende de una única habilidad. Fuerza, movilidad, equilibrio y resistencia aportan información complementaria sobre lo que los autores denominan la «reserva fisiológica» de una persona.

Los propios investigadores explican que la pérdida de equilibrio, la movilidad más lenta y la menor fuerza del tren inferior son factores conocidos relacionados con las caídas y las lesiones posteriores.

Una persona mayor trabaja en un huerto.Ángelopez

La fuerza de piernas y la condición física después de los 65 adquieren otro significado

Hay otro dato interesante. Las diferencias no fueron idénticas entre hombres y mujeres. Entre los hombres, equilibrio y agilidad fueron las capacidades con asociaciones más favorables con la mortalidad, seguidas de la condición cardiorrespiratoria. Entre las mujeres, la fuerza del tren inferior mostró una asociación similar a la del equilibrio y la agilidad.

La prueba utilizada para medirla era extraordinariamente sencilla sobre el papel: levantarse de una silla sin ayudarse de los brazos tantas veces como fuera posible durante 30 segundos. Pero esto no significa que deba convertirse en un reto casero ni que exista una cifra universal que determine si alguien está sano. Las pruebas del estudio fueron realizadas mediante procedimientos estandarizados, con examinadores certificados, demostración previa y práctica supervisada.

Las pruebas del estudio se realizaron mediante procedimientos estandarizados y supervisados, por lo que estos resultados no deberían utilizarse para establecer diagnósticos a partir de pruebas realizadas por cuenta propia en casa.

Lo que sí permiten es cambiar el enfoque sobre el ejercicio en edades avanzadas. El entrenamiento y nutrición idóneos para enseñar músculo tras tu jubilación ya señala la relevancia de combinar fuerza, ejercicio aeróbico, flexibilidad y equilibrio en esta etapa de la vida.

No se trata de abandonar las recomendaciones de actividad física ni de sustituir caminar por una prueba concreta. Se trata de ampliar la mirada. Poder levantarse con fuerza, desplazarse con agilidad, conservar el equilibrio y mantener una buena capacidad cardiovascular pueden ser indicadores de funcionalidad que merecen tanta atención como los minutos de ejercicio acumulados cada semana.

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El estudio, sin embargo, no demuestra que mejorar estas capacidades físicas provoque por sí mismo una mayor longevidad. Se trata de una investigación observacional, por lo que sus resultados muestran asociaciones entre una mejor condición física y una menor mortalidad, pero no permiten establecer una relación directa de causa y efecto.