Diario de León

La Gerencia tramita estos días la adquisición de una máquina de congelación de médulas

La unidad de autotrasplante de médula involucrará a tres servicios ¿Qué es y para qué sirve?

La doctora Jesús Moro será la responsable de la prestación, con 10 intervenciones al año

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Carmen Tapia - león
León

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La Gerencia del Hospital de León está recibiendo ofertas para la adquisición de una máquina de congelación de médulas, único requisito que falta para la puesta en marcha de la unidad de autotrasplante de médula ósea. El centro hospitalario tiene previsto poner en funcionamiento este servicio a partir de abril, aunque la fecha está condicionada a la adquisición de este material, imprescindible para la puesta en marcha del servicio. Una vez adquirida, se colocará provisionalmente junto al Banco de Sangre hasta que encuentre una ubicación definitiva cuando acaben las obras. La doctora María Jesús Moro será la encargada de unidad de autotrasplantes de médula ósea que precisará del trabajo de tres servicios hospitalarios: Hemoterapia, Laboratorio y Clínica. La doctora Moro destaca que, pese a la escasez de personal del que disponen la totalidad de los tres servicios, el centro espera cumplir con las expectativas marcadas por el Sacyl de efectuar una media de diez trasplantes anuales, aproximadamente uno por mes, que es la media que tarda en recuperarse el paciente sometido a este tipo de intervenciones. Escasez de personal Cuatro hematólogos del servicio de Laboratorio serán los encargados de realizar los análisis de sangre, el estudio y el diagnóstico del paciente. Estos profesionales tienen que atender, además, al análisis de todos los pacientes que pasan por el centro hospitalario. Dos especialistas del servicio de Hematología se encargarán de la extracción de la médula, además de atender el trabajo diario de su servicio. Cuatro hematólogos de Clínica serán los encargados, atender a los pacientes trasplantados, trabajo que compaginarán con su ejercicio diario. «Esto quiere decir que disponemos de poco personal, pero estamos preparados ya desde hace quince años. Y también estamos ilusionados». Este servicio englobará en León a las tres secciones, pero en otros hospitales, como por ejemplo en Barcelona, son servicios independientes». El responsable de realizar el trasplante será el doctor Carlos Cechini, cuyo equipo se ocupará de la extracción, procesamiento, congelación e infusión al paciente. Este peldaño inicial del autotrasplante requiere de cuatro horas de intervención durante tres días seguidos. Citomorfología, del servicio de Laboratorio, será el encargado de analizar las células madre y dirá si son suficientes, es lo que se llama «contage de las células» o cirometría de flujo. El encargado de este proceso será el doctor Marcos Borbón. Durante este procedimiento se van congelando las células, hasta que los especialistas consideran que ya hay suficientes y se procede al tercer paso. Aquí se pone en funcionamiento el equipo del doctor Fernando Ramos, que es el encargado de la clínica y prescribe el tratamiento adecuado para producir una aplasia de la médulas, es decir, destrucción de células cancerosas, «como consecuencia se produce una erradicación de las células y es el momento de implantar las buenas, es como un campo que se limpia para quitar cardos y luego se siembra», dice la doctora Moro. Durante todo este proceso, el paciente tiene que estar aislado y atendido directamente por el personal de Clínica con un seguimiento de recuento de plaquetas, transfusiones y protegido para que no se vea afectado por ninguna infección. El trasplante de médula ósea es un procedimiento no quirúrgico que se realiza de forma similar a una transfusión sanguínea en un centro hospitalario. Esta intervención tiene dos modalidades: trasplante de médula ósea con receptor y donante distintos (se denomina alogénico y participan desde familiares a donantes voluntarios no necesariamente emparentados) o autotrasplante (denominado autólogo) cuanto el receptor y el donante son la misma persona. El autotrasplante consiste en obtener las células progenitoras del paciente, generalmente de sangre periférica y guardarlas para su autotransfusión tras el tratamiento de acondicionamiento previo. Este tratamiento de acondicionamiento -administración de quimioterapia/radioterapia y anticuerpos monoclonales- pretende eliminar la enfermedad tumoral residual en el momento del autotrasplante. Es un tratamiento estándar para varias enfermedades entre las que destacan las neoplasias hematológicas (linfomas y leucemias). El trasplante se realiza cuando se ha producido un daño en la médula ósea que le impida realizar las funciones que, antes de la quimioterapia, estaba realizando. Estas funciones consisten en la formación de las células sanguíneas, papel fundamental para la vida humana. La quimioterapia se administra para destruir las células cancerosas pero, al mismo tiempo, puede dañar la médula ósea y otros órganos. Por esto generalmente no se suelen utilizar dosis muy elevadas. Cuando la leucemia no desaparece a dosis moderadas de quimioterapia y se requiere, para la curación, administrar una dosis mucho mayor, junto con el empleo en ocasiones de radioterapia, será necesario realizar un trasplante de médula ósea porque ésta va a ser destruida por la quimioterapia. A la administración de quimioterapia previa al trasplante, se le denomina acondicionamiento. Con este trasplante se administra células madre que son productoras de las células que forman la sangre. Las células madre se pueden conseguir directamente de la médula ósea o de la sangre periférica. En la médula ósea existe una célula madre por cada 2.000 células, para conseguir un número suficiente de células madre hay que extraer casi un litro de médula, por este motivo hay que realizar múltiples pinchazos y el paciente tiene que estar anestesiado.

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