| Entrevista | Marisol Justo de la Rosa |
«Profesionales y familias deben transmitir los mismos valores»
Las nuevas propuestas pedagógicas infantiles buscan el desarrollo integral de los niños y las niñas para conseguir que los más pequeños estén más realizados y formados

Marisol Justo de la Rosa impartió un curso a los profesionales de las escuelas infantiles de León
La especialista en Educación Infantil y secretaria general de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles, Marisol Justo de la Rosa, ha impartido en León un curso organizado por la Concejalía de Bienestar Social, Mayores y Mujer y Escuelas Infantiles. «La práctica educativa en el centro de 0 a 3 años» se ha enmarcado dentro del plan de formación continua del personal del Ayuntamiento de León. La Concejalía de Bienestar Social pretende que las escuelas infantiles además de centros asistenciales donde atender las necesidades básicas de los pequeños y pequeñas, sean sobre todo centros de formación donde lograr el desarrollo integral de cada niño o niña a través de estimular el potencial innato de aprendizaje que posee y promover el fortalecimiento de sus competencias. -¿Cuál fue el planteamiento del curso? -Queríamos repasar cómo debe ser todas la organización de un centro, aprovechando la entrada en vigor de la LOE este curso. -¿Cómo debe ser la organización del centro infantil? -No hay cambios significativos. Ahora los centros tienen que disponer de una propuesta pedagógica que forme parte del proyecto educativo. Responde a las preguntas de qué educar, cuándo, cómo y cómo se va a comprobar que se está educando bien. -Según esta propuesta pedagógica ¿qué facetas hay que reforzar?. -Dentro del espíritu de la LOE, por una parte, y el decreto de la Junta de Castilla y León, que tiene potestad para desarrollar los contenidos educativos en el primer ciclo, está la información y la participación de la familia. La educación la debemos organizar en tres áreas: el conocimiento de sí mismo y la autonomía personal, el conocimiento del entorno y los lenguajes. Se busca que el niño forme una buena imagen de sí mismo con un buen nivel de autoestima, que sea cada vez más autónomo, que desarrolle un mundo emocional, equilibrado y ajustado, que descubra el entorno natural y el medio físico, desarrollando el pensamiento lógico y matemático. En el ámbito de la experiencia tendríamos el lenguaje y la comunicación, que incluye el lenguaje verbal, aproximación del lenguaje escrito, la expresión musical, la expresión plástica y el lenguaje corporal, que en este primer ciclo es el lenguaje que más utiliza el niño. -Padres, madres, educadores y educadoras infantiles ¿lo estamos haciendo bien? -Creo que se está haciendo bastante bien, lo que ocurre es que ni el entorno escolar ni el entorno familiar somos conscientes de lo bien que lo estamos haciendo. Nos falta información y formación adecuada para dar una intencionalidad a todas las acciones que hacemos bien de forma inconsciente para programar este tipo de actividades y valorar si se ha hecho bien o no. En el ámbito de las familias nos falta información y formación y en el ámbito de la educación infantil creo que hay una formación bastante adecuada, pero es un sector que debe estar en continua formación y reciclaje aprovechando los últimos estudios de las neurociencias, pedagogía y sociología. Estamos hablando de la formación de seres humanos. -Y la edad de 0 a 3 años es un tiempo decisivo. -Es vital. Si las experiencias escolares fuera del ámbito familiar no son positivas el niño se enfrentará a nuevas experiencias de aprendizaje o escolarización con una expectativas negativas. El niño entra en contacto con el mundo en estos primeros años de vida. Son periodos sensitivos donde se desarrollan todas las capacidades. Hay que sentar bien las bases para que posteriormente no tengan dificultades. Los profesionales que dedican su labor a estos años tienen una gran función asistencial. -¿Los jóvenes que han recibido una adecuada formación infantil tienen un mayor compromiso social? -Ya se contempla la educación en valores desde el inicio de la escolaridad porque son los valores los que sustentan el nivel de convivencia y de compromiso con el entorno social. Creo que ahora la educación trabaja más el desarrollo humano y de convivencia que la transmisión de conocimientos, que es en lo que se centraba hace décadas. Creo que el producto tiene que ser más positivo. Pero la sociedad tiene que ser consciente de que tenemos que transmitir los mismos valores, no sólo los entornos familiares y escolares, sino en la calle y los medios de comunicación. Tenemos que estar todos de acuerdo en cuáles son los valores positivos que tenemos que transmitir y fomentar a las nuevas generaciones y darles una jerarquía adecuada. -¿En qué etapa de la educación se produce el momento de más riesgo para que el niño y adolescente caiga en problemas como la droga? -Todas las etapas educativas son importantes. Debería de haber más cohesión entre las diferentes etapas educativas y no contemplarlas como compartimentos estancos. También hace falta mucha información a la familia. Padres y madres quieren educar a sus hijos lo mejor que saben y pueden pero, tal vez, les falta la formación que los docentes hemos ido adquiriendo en el desempeño profesional. Los profesionales de la educación deberíamos de preocuparnos más de hacer participes y ayudar a la familia a la tarea responsable de educar de manera que el niño reciba el mismo mensaje en todos los entornos y aceptaran en ese mensaje valores como la convivencia, la tolerancia, la resistencia a la frustración, que son los que les van a ayudar a ir creando la identidad propia y puedan defenderse de caer en la droga y otros problemas que estamos viendo en la juventud. -¿Los padres son receptivos a todas las propuestas? -En la educación infantil son más receptivos y los docentes de esta etapa ponemos mucho énfasis en la relación con las familias. A medida que los niños van creciendo, los padres consideran que necesitan menos ayuda y los docentes le dedican menos tiempo a esta interrelación con la familia. Observo que lo que no educamos suficientemente es la resistencia a la frustración de los niños. En la vida no se puede obtener todo lo que se quiere y en el momento es que se quiere. Los padres desean que sus hijos sean felices y quieren darle todo lo que piden, pero es un error porque dar a un niño todo lo que quiere no significa que sea más feliz y el niño crece que puede obtener todo lo que quiere sin esforzarse por ello y cuando llegan a la adolescencia no saben como superar las pequeñas frustraciones de la vida y caen en obtener un bienestar pasajero del alcohol o las drogas. -Entre sus muchas investigaciones está el de las inteligencias múltiples ¿en qué consiste? -Es una teoría desarrollada por el doctor Howard Gardner sobre las capacidades humanas. Resolvió que no es cierto que haya una sola inteligencia determinada por factores genéticos, sino que los seres humanos disponemos de diferentes inteligencias. Todos los seres humanos somos inteligentes en algo, algunos lo son para dibujar, otros para las matemáticas, con la música. Esta nueva filosofía nos permite ver a los alumnos de manera diferente, sin valorar únicamente las habilidades matemáticas o lingüísticas de los alumnos, sino todas las capacidades. Podemos ayudar a los niños y las niñas a utilizar las habilidades de las inteligencias donde tienen más fortaleza para enfrentarse a aprendizajes complicados de otras inteligencias. Garantiza que hay un desarrollo armónico e integral y sirve para utilizar el potencial innato para afrontar otros aprendizajes. -¿Qué consejo daría a las familias que deciden no llevar al bebé a una escuela infantil? -Es una opción. La educación no es obligatoria hasta los 6 años, pero nadie se plantea no escolarizar a los niños a los 3 años. Creo que el que los niños estén en contacto va a beneficiar su nivel de socialización y autoestima porque van desarrollarse en relación con los otros. Lo que deben hacer los padres es buscar un buen centro porque no todos son centros de Educación Infantil de Primer Ciclo.