viernes 21/1/22

Un Cossío para los sentimientos

El presidente de la Junta valora la sensibilidad de las crónicas sobre la pandemia premiadas al periodista Álvaro Caballero
                      El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, posa con los premiados. RAMIRO
El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, posa con los premiados. RAMIRO

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, valoró el trabajo del periodista de Diario de León Álvaro Caballero, premiado con el Premio Francisco de Cossío en su modalidad de prensa, por su aportación de «vida y sentimientos en la parte más dura de la pandemia». Mañueco le dedicó estas palabras durante la ceremonia de entrega de los XXXV Premios de Periodismo Francisco de Cossío que la Junta otorga a los mejores trabajos de Castilla y León entregados anoche en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid.

El presidente aseguró que «nos enfrentamos a un mundo de revolución tecnológica que altera los hábitos de comunicación. Y vosotros que sois un sector con mente abierta a los cambios tenéis que explicar los hechos con capacidad crítica y crear opinión», dijo. «El periodismo en pandemia ha sido refugio de la certeza en un mundo de noticias falsas. Ante ello sale el ADN del buen periodista. Vuestra función ha de ser instrumento de libertad, un termómetro del nivel de crítica». «Hoy se reconoce la excelencia. El tratamiento de la pandemia desde diversas ópticas ha sido premiado. Y el periodismo es un trabajo en equipo, algo más necesario que nunca. En este momento sois indispensables para mantener alerta a toda la sociedad», concluyó.

El periodista Alvaro Caballero estuvo a la altura de sí mismo en su discurso en la entrega del Premio Cossío al mejor trabajo en prensa escrita, galardón que dedicó a sus recuerdos de infancia, a los suyos y a la familia de Diario de León, «a la que está, a la que se fue y a la que esperamos de vuelta». Hizo gala del periodismo modesto. «Vivimos los peores tiempos para el negocio y los mejores para el periodismo, el de siempre: ir a los sitios, ver, escuchar y no callar; no callar, sobre todo, lo que no se quiere que se cuente. Entiendo que ese es el periodismo que motiva estos premios. Enhorabuena a todos los galardonados». Explicó al auditorio que desde pequeño ha leído el Diario de León, medio en el que lleva 21 años. «En esta casa he compartido espacio con compañeros que han contribuido a formarme en el oficio del periodista, en la calle, con la gente. A esa calle nos echamos cuando los hogares se trancaron por dentro con la pandemia. Puertas afuera, trabajo que agrupa 44 crónicas con más de 400 voces, surgió como respuesta a la oportunidad que nos brindaba el salvoconducto del periodismo. Estuvimos en los cementerios; en los consultorios rurales; en las colas de los comercios; y hasta nos regalaron la historia de una pareja, Antonio y Sagrario, que, sin que su familia supiera apenas que habían enfermado, murieron con una diferencia de dos horas, después de 62 años juntos, en la habitación de su residencia de ancianos sin que les llevaran al hospital. Aunque nos quedaron cosas por contar. Ahí dentro, en las residencias, en los hospitales y en las UCI durante las semanas más duras de la pandemia».

Agradeció a la Junta su convocatoria y al jurado que eligiera la serie Puertas Afuera porque, en sus palabras, la redacción de Diario de León «se disgregó en pequeñas células, una en cada casa, para no faltar a su deber con los lectores que demandaban más información que nunca». «Comparto con todos este premio. Con ellos y con sus familias, que nos sufrieron esos meses de redacción en casa, y con las familias que han perdido a alguien en esta tragedia». El momento más emotivo llegó cuando expresó: «Quiero darle un trocín a mi madre, que tuvo que enfrentarse a esta pandemia en el hospital, y a mi padre, al que a punto estuvo de tumbar la última bala del covid y a quien cada día me esfuerzo en parecerme», concluyó.

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