jueves. 01.12.2022

Guía fácil para pagar menos luz

Los precios de la energía continúan su escalada, ahora por la guerra de Rusia contra Ucrania, y no se vislumbra su ralentización. Pero hay algo que puedes hacer para no gastar tanto
Guía fácil para ahorrar energía
MUHAMMAD ABDULLAH

Bien por conciencia ecológica propia, bien por un cierto grado de compromiso personal con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas o bien por una cuestión meramente económica —el precio del petróleo no solo está muy alto, sino que las previsiones indican que el precio de los recursos energéticos como el gas seguirán subiendo como consecuencia de la guerra de Rusia contra Ucrania y los distintos bloqueos económicos entre países—, todos podemos tomar medidas que mejoren nuestra eficiencia energética a nivel personal.

Algunas de estas medidas pueden ser muy conocidas, pero nunca está de más recordarlas y, sobre todo, tenerlas en cuenta e implementarlas. Con la mayoría de ellas se puede conseguir reducir el uso de energía por lo que se tendrá una mejor eficiencia energética y la factura se reducirá.

Es cierto que algunos productos que son de bajo consumo o eficientes energéticamente cuestan más, pero a la larga suelen ser una inversión porque permiten ahorrar dinero a largo plazo. Además, en muchas ocasiones estas inversiones van acompañadas por subvenciones y ayudas por parte de las administraciones públicas.

1. Apaga las luces

Además de elegir bombillas LED, que son más eficientes, acuérdate de apagar siempre las luces, especialmente aquellas que no estés usando o sean innecesarias.

2. Priorizar la luz natural

Siempre que sea posible, usa la luz natural en lugar de la artificial. Colocar bien las mesas (especialmente si son de estudio o de trabajo) cerca de las ventanas puede ser una gran ayuda.

3. Regula la temperatura

Ajustar la temperatura del interior de las casas y de las oficinas para que no sobrepase los límites recomendados es otra de las mejores maneras para ser más energéticamente sostenibles. Es más, lo ideal es que solo calentemos o refrigeremos aquellas estancias de la casa en las que vamos a estar, evitando tener que malgastar energía en el resto de las habitaciones.

4. Usa cortinas y persianas

Además de un uso decorativo, podemos usar las cortinas y las persianas para que entre más luz del sol en los meses más fríos (aprovechando esta fuente de energía natural) y evitando que caliente la casa en los meses más calurosos (lo que mantendrá más frescas las habitaciones, evitando el uso del aire acondicionado).

5. Ventanas y corrientes

Algo muy parecido puede decirse de las ventanas. La doble es una inversión que facilita que no se escape el calor en invierno. Mientras, al abrirlas en verano a primera hora de la mañana o cuando ya se ha escondido el sol, nos permitirá hacer corrientes y que se ventile nuestro hogar.

6. Revisa puertas y ventanas

Aunque las rejillas de ventilación son indispensables, asegurarnos de que las puertas cierran bien (especialmente las de aparatos como el frigorífico) también evitará que se vaya escapando la energía de forma casi imperceptible, pero constante.

7. Ducha en lugar de baño

Bañarse en lugar de ducharse implica un mayor consumo de litros de agua. Si, además, hemos usado el calentador, el precio se dispara. Este simple gesto puede ahorrar unos 150 litros de agua al año, un buen puñado de euros que se quedarán en el bolsillo y una actitud responsable con el entorno que nos rodea, ya que el agua es un recurso natural que, cada vez más, escasea en España.

8. Cierre de grifos

Tanto al lavarse las manos, los dientes, la cara o tras afeitarse, hay que cerrar el grifo siempre que no lo estemos usando para evitar malgastar el agua. La industria ya ha tomado nota de la importancia de no desperdiciar este recurso y ya existen accesorios que se adaptan a la boquilla de la grifería para regular la cantidad de agua que se consume sin notar cambios en la presión. Además, también es frecuente, más en la grifería de hoteles y restaurantes, sistemas que incorporar sensores de infrarrojos que detectan movimiento y se activan. Al pasar la mano sobre el grifo, éste se activa y si no la detecta se cierra inmediatamente.

9. Cuidado con los goteos

Grano a grano se hace granero. Y gota a gota acabamos desperdiciando mucha agua de manera innecesaria con los grifos que gotean. Solo un grifo que gotea despilfarra 1.600 litros anuales, según varios estudios.

10. Tirar dos veces de la cadena

El baño es una de las grandes fuentes de consumo de agua en los hogares, aunque las instalaciones y elementos de estos espacios cada vez son más eficientes. Las nuevas cisternas permiten ahorrar cerca de 4.000 litros al año. Cada vez es más habitual ver un pulsador con dos botones. Uno descarga 3 litros de agua, puede ser la mitad del agua contenida en el sistema. Pero, si se aprietan ambos se libera la cantidad completa, que suelen ser 6 litros.

En los sistemas con un solo botón, éste funciona como un interruptor. Al presionarlo por primera vez arranca la descarga de agua en la taza. Sin embargo, ésta se puede detener, mucha gente lo desconoce, apretándolo por segunda vez. Así pues, la cantidad de agua que se consume depende tan sólo de la decisión del usuario.

Además, queda una tercera vía para reducir la cantidad de agua en las cisternas. En muchos hogares es frecuente ver botellas con peso dentro de estos sistemas. Ésta reducirá la capacidad del depósito, haciendo que no se desperdicie tanta cantidad de agua cada vez que utilizamos el mecanismo de descarga.

11. Aprovechar la energía del horno

El horno es uno de los electrodomésticos que más energía consume, llega a ser el responsable del 10% del gasto eléctrico total en los hogares. Una pizza sola no es eficiente, aprovechar todo el hueco del horno para hacer distintas elaboraciones es la mejor receta para reducir los ceros en la factura de la luz.

Además, genera calor. Así pues se puede seguir utilizando para calentar otros alimentos. En lugar de usar el microondas, el calor residual del horno ayudará a templar otros platos y ahorrar energía.

12. Vigila los electrodomésticos

Si lo usas y sacas la comida para comprobar su punto de cocción, acuérdate de cerrar inmediatamente la puerta. Igual que con el horno, cierra rápido las puertas del frigorífico y congelador para evitar un mayor consumo energético.

13. Descongela la noche anterior

Si tienes comida en el congelador, es preferible que se vaya descongelando poco a poco durante las horas previas a ser usada o consumida, lo que nos evitará tener que usar el microondas para un proceso que puede hacerse de forma natural.

14. Mira los enchufes

Tanto los electrodomésticos como el resto de dispositivos son cada vez más eficientes. Pero sigue siendo un consumo oculto que podemos evitar desenchufando todos aquellos aparatos que no estemos usando. Esto es especialmente relevante cuando vayas a recargar la batería del móvil, por lo que se desaconseja hacerlo cuando se esté durmiendo.

15. Limpia los filtros

Tanto de la campana extractora de humo como de los aires acondicionados, es conveniente (y saludable) limpiar y sustituir los filtros para que puedan cumplir mejor con su cometido.

16. El lavavajillas lleno

El lavado con máquina, en este caso lavavajillas, ahorra más agua que el lavado a mano, siempre que se haga con la carga total. No obstante, el 90% de su consumo energético se produce durante el calentamiento. Por ello, las mejoras tecnológicas han permitido nuevos modelos que reducen el consumo de energía, gracias a los programas económicos y opciones donde se permite seleccionar la temperatura del agua.

17. Lava en frío

«Lavar la ropa en la lavadora a 30º o menos en lugar de 60º puede ahorrar hasta un 60% de energía», asegura la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Cerca del 80% del consumo de la energía de la lavadora es empleado para calentar el agua. Además de ahorrar energía, los programas con agua fría o templada prolongan la vida útil de la lavadora.

18. Tendedero vs secadora

Aprovechar la luz del sol y el viento para secar la ropa después de haberla lavado es también la manera más tradicional y ecológica. Una ropa menos húmeda es sinónimo de un planchado más sencillo y más eficiente desde el punto de vista energético.

19. Recicla o dona

Todo lo que ya no utilicemos (ropa, muebles, electrodomésticos.) puede ser reciclado o donado para que otras personas puedan hacer un mejor uso de esos enseres.

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