viernes 28.02.2020

ISABEL CELAÁ

Un impulso real para la Formación Profesional

La materia de Religión, el impulso de la FP, sobre todo la Dual o el tan ansiado pacto de Estado por la Educación son algunos de los retos a los que se enfrentará, de nuevo, al frente del Ministerio de Educación y FP la vasca Isabel Celaá. La primera premisa, conseguir dar estabilidad a un sistema educativo con una nueva ley consensuada que se presenta cuanto menos difícil ante los numerosos detractores políticos que ha generado a su alrededor el pacto entre PSOE y Podemos, un pacto que ya tiene en su ADN relegar a la asignatura de Religión, lo que ha levantado ampollas entre la red concertada, a pesar de que Celaá siempre abogó —como hizo al frente de la Consejería de Educación en el País Vasco— por la convivencia de la doble red. En su primera intervención ante el equipo que le acompañará durante los próximos cuatro años incidió, eso sí, en «la importancia de la educación pública como eje vertebrador del derecho a una educación de calidad para todos». «La calidad y la equidad de la educación son imprescindibles e inseparables para hacer que la educación ayude al desarrollo del talento de cada persona, para asegurar una verdadera igualdad de oportunidades y para forjar un modelo económico moderno y que proporcione prosperidad para todos», añadió

La importancia que está cobrando, tanto en el sistema educativo como en el mercado laboral, la Formación Profesional es una de las claras apuestas de la ministra para esta legislatura. Una declaración de intenciones que ya dejó patente tras su nombramiento, cuando resaltó su «carácter estratégico».

El Ministerio de Educación y FP absorberá tres competencias que hasta ahora dependían del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social: la elaboración de las normas e informes sobre el Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales; la elaboración y actualización de los Certificados de Profesionalidad y las pruebas de evaluación y, por último, la incorporación de la red de Centros de Referencia Nacional a la red de centros de Formación Profesional.

«Aspiro a tener un gran acuerdo de país de Formación Profesional. La FP en España no puede ser vía de segunda categoría, la FP ha de ser fuerte. Tenemos que conseguir que nuestros conciudadanos tengan una titulación, una capacitación profesional que les permita sortear estos cambios disruptivos que estamos viviendo en nuestra sociedad globalizada», dijo Isabel Celaá tras tomar posesión de la cartera ministerial.

Entre las principales demandas de los sindicatos de maestros y profesores está la priorización de la carrera profesional docente para asentar el liderazgo pedagógico. «Vamos a modernizar la formación inicial, la inducción docente y el acceso a la función pública y el diseño de una carrera profesional que incorpore formación permanente, la investigación y evaluación docente», avanzó, para destacar también una clara apuesta por un nuevo currículo en el que se pase de los «contenidos enciclopédicos a contenidos competenciales», con un carácter «más moderno, flexible y pertinente y adaptado a la personalización de la educación».

La digitalización es otro de los objetivos planteados por Isabel Celaá para dar competencias a los alumnos, cuidando no solo las técnicas, sino también el desarrollo del pensamiento crítico, la capacidad de comunicar, la de cooperar con otros o la creatividad. A mayores, defendió la necesidad de ir de la mano con la comunidad educativa y las comunidades autónomas, que tienen transferidas la Educación.

ISABEL CELAÁ
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