miércoles 5/8/20

La universidad argentina del tango

El Centro Educativo del Tango de Buenos Aires es una escuela, donde se imparten las carreras de instructor de esta disciplina, Artes Tanguísticas y otros talleres.
La pareja argentina Ezequiel López y Carla Espinoza en el Campeonato Mundial de Tango. LEO LA VALLE
La pareja argentina Ezequiel López y Carla Espinoza en el Campeonato Mundial de Tango. LEO LA VALLE

El tango hoy no solo se aprende en academias, sino también en una particular universidad, gracias a un centro educativo argentino donde este emblema cultural del Río de la Plata convoca a una comunidad que trasciende edades, clases sociales y nacionalidades.

El Centro Educativo del Tango de Buenos Aires (Cetba), espacio educativo no formal que depende del área de «Aprendizaje a lo largo de la vida» del Ministerio de Educación capitalino y conocido como «Universidad del Tango», fue fundado en 1991 por la pareja de bailarines Gloria y Rodolfo Dinzel.

Los Dinzel desarrollaron un método de enseñanza que incluye más de 400 figuras de tango ordenadas progresivamente en notación coreográfica, a las que sumaron la investigación sobre los orígenes y la evolución de esta cultura de más de 170 años.

«Entendiendo que el fin ulterior de esta danza es lo creativo y la improvisación», explica Eric Dinzel, director del instructorado en Tango Danza, docente del centro desde hace 12 años e hijo de los bailarines.

Este sistema conforma el marco teórico del Cetba, donde se enseñan las carreras de instructor de Tango Danza, los trayectos formativos en Artes Tanguísticas — con sus tramos de Historia, Letrística, Musicalización y Poéticas del Tango —, así como diversos talleres abiertos a la comunidad, todos gratuitos y con el único requisito de ser mayor de 18 años.

El Cetba forma de un proceso que se inició hace más de 30 años, cuando se comenzó a tratar al tango desde el punto de vista de la docencia.

Hoy ese proyecto, íntimamente ligado a personalidades del tango, se convirtió en una comunidad que congrega a más de 500 alumnos y trasciende lo educativo.

Un espacio en el que coexisten profesionales y aficionados, locales y extranjeros de todas las edades: «chicos de 18 años que salieron de la secundaria y que quieren ser instructores de tango, hasta personas de más de 80», explica Rodolfo Dinzel.

La universidad argentina del tango