martes 29/9/20

«Me gustaría que Amable fuera más conocido en su tierra»

«Me gustaría que Amable fuera más conocido en su tierra»

«Me gustaría que Amable fuera más conocido en su propia tierra», le cuenta a este periódico Maru Rizo, dispuesta a contactar con el Ayuntamiento en estos días para estudiar la forma de que la obra, y especial esa parte que comenzó a pintar en Bembibre, cale entre sus vecinos. Estamos hablando de los primeros lienzos, de óleos con el paisaje del Bierzo Alto, las calles estrechas de la Villavieja, pero también los parroquianos del Café Mero, dibujados en papel, algunos de ellos, como Anonio el cartonero convertidos en parte de la intrahistoria de la villa.

La Casa de las Culturas de Bembibre cuenta con tres cuadros, explica Rizo, pero muchos de aquellos primeros lienzos están en manos de particulares. La que fue pareja del pintor, poeta y artista sonoro, no sabe si sería posible organizar una muestra centrada en la obra que Arias pintó en el Bierzo, con esa parte de su creación tan repartida. «Quizá alguna exposición permanente, pero renovable en algún edificio que reúna las condiciones para albergar obra, quizá algún trabajo de publicaciones de su obra plástica y escrita, quizá un estudio sobre las obras sonoras, entre las que figuran sus memorias de infancia...», elucubra.

En 2017, el Musac de León organizó una muestra sobre el artista que también incluyó parte de la exposición en Bembibre. Amable Arias, reconocido como Hijo Predilecto de la villa por el Ayuntamiento en 2014, nunca se olvidó de Bembibre y entre 1954 y 1973 realizó más de trescientos dibujos y lienzos sobre el Bierzo. A principios de los años setenta y sabiendo que iban a derribar la vieja casa de su abuela, viajó hasta la localidad para retratarla. Arias recorría la Villavieja y no dejaba de observar una arquitectura rural, casas pobres con galerías de madera y tejado de pizarra que en buena parte han dejado de existir, para después reflejarla con la mirada del desasosiego en sus primeros cuadros. Y obligado por sus muletas, todo el material lo facturaba en una carpeta cuando volvía a San Sebastián.

«Me gustaría que Amable fuera más conocido en su tierra»