viernes 16/4/21

Por fin una vivienda social a los 118 años

La boliviana Julia Flores, que se alimenta de patatas, maíz y carne, está considerada la mujer más longeva del mundo y disfruta desde ayer de una casa para las personas más pobres.
Julia Flores, en la vivienda que le entregó este domingo el gobierno boliviano en el municipio de Sacaba. EFE

efe | la paz

El presidente de Bolivia, Evo Morales, entregó ayer una vivienda social a la boliviana Julia Flores, considerada una de las personas más longevas del mundo con 118 años, que vive en el centro del país. La vivienda se encuentra en el municipio de Sacaba, en la región central de Cochabamba, donde vive Flores, a quien cariñosamente suelen llamar Mamá Julia.

Morales explicó que había pedido al Ministerio de la Presidencia gestionar la entrega «de una pequeña vivienda» a Flores, que cumplirá 119 años el próximo 26 de octubre. «Casualmente hemos nacido en la misma fecha, el 26 de octubre», resaltó el gobernante, que ese día cumplirá 60 años.

«Estamos dotando una pequeña vivienda a la hermana más longeva de Bolivia, un pequeño aporte», agregó.

Mamá Julia, nacida el 26 de octubre de 1900, vive en Sacaba, una ciudad cercana a Cochabamba, con una sobrina, ya que no tiene hijos.

El año pasado en su cumpleaños se planteó la postulación al récord Guinness como la mujer más anciana del planeta.

El Grupo de Investigación en Gerontología (GRG, en sus siglas en inglés) no incluye a la boliviana en su listado, que encabeza la japonesa Kane Tanaka con 116 años, entre un total de 33 personas en todo el mundo con más de 112.

Julia Flores, que solo habla quechua, es conocida en Bolivia y el exterior por su jovialidad, con una imagen típica suya tocando el charango, un instrumento andino de cuerdas similar a una pequeña guitarra, rodeada de sus perros y gatos.

La centenaria, aunque es amante de refrescos y dulces, lleva una alimentación natural con productos como patatas, maíz y carne, y habitualmente suele gozar de buena salud.

Morales pidió a los familiares de Flores que le cuiden, pues la mujer «es un símbolo de la familia».

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