Diario de León

De camionero a florista: «Ojalá mis hijos puedan seguir en Fabero»

- Cuando Luis Martins se quedó en paro, después de 20 años al volante de un camión, invIrtió el dinero del desempleo, pidió ayuda a la familia y la Diputación de León y cambió radicalmente de vida para quedarse en Fabero con sus hijos

Luis Martins López, en su floristería de Fabero. L. DE LA MATA

Luis Martins López, en su floristería de Fabero. L. DE LA MATA

León

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Son historias pequeñas, cotidianas, que se producen en pueblos pequeños, cada vez más despoblados, pero que son representativas de la lucha por la supervivencia y la permanencia en el territorio. Historias de vida como la de Luis Martins López, que tras casi toda una vida laboral al volante de un camión, sector en el que trabajó durante 20 años, a sus 44 años apuesta por las flores y las plantas para quedarse, para no tener que abandonar su pueblo, Fabero, donde han nacido sus dos hijos.

La pandemia del coronavirus no fue positiva en términos de empleo para el sector del transporte interior de mercancías, que  cayó en 2020 un 5,2 % con respecto al año anterior, según el infome anual del Observatorio  del Transporte y la Logística en España del Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, correspondiente al año 2021. El informe destaca que a pesar de que la pandemia afectó  menos a la movilidad interior de mercancías en comparación con la de viajeros, las caídas acumuladas registradas en el periodo 2007-2020 son mayores en el segmento de mercancías que en el de viajeros.

Esta caída del sector puede explicar que camioneros como Luis Martins se quedaran en paro justo después de la pandemia, situación que han vivido otras personas en esa misma localidad —contadas en esta serie de historias de repoblación— y que han obligado a reconducir las trayectorias vitales y profesionales para quedarse en el territorio.

Luis Mastins López decidió dar un giro radical a su futuro profesional y a su vida después de quedarse en paro. De nómada, por las carreteras de los circuitos de transporte nacionales optó por plantar una semilla de la que espera muchos brotes. Literalmente. 

Camionero de profesión durante veinte años acaba de adquirir una floristería en Fabero. «Me quedé en paro y tenía que decidir qué hacer. Esta floristería la abrió una amiga de mi madre en el año 2008 y ahora me la he quedado yo y conserva su nombre Marisú».

Su objetivo era quedarse en el pueblo para estar cerca de su familia y sus hijos de 7 y 14 años. «Me gustó y probé. No tiene nada que ver con mi profesión de antes, pero es una salida laboral que me gusta. Fue una decisión mía. Cuando vi que se traspasaba pensé que no podía ser mala cosa».

Dejó el volante para convertirse en un experto en flores y plantas, pero tuvo que aprender. «Estuve un tiempo con los anteriores propietarios aprendiendo, me enseñaron el oficio. Me animaron. Me di cuenta que podía hacerlo y me permitía estar con m familia más tiempo».

Aprendió el oficio en cursos y talleres, el ciclo y el significado de las flores y la conservación de las plantas, nociones de arte floral y adquirió los conocimientos para mimar  y hacer lucir la belleza natural de los brotes que llegan a la floristería. «De Galicia llegan pedidos dos veces a la semana y hacemos encargos de plantas a una empresa de Valencia, que seleccionamos por la página web. Pero el mayor surtido nos llega de Galicia. Elegimos las flores que nos quedamos cuando llegan en la furgoneta a nuestra misma puerta dos veces en semana. Son flores de temporada, frescas, que seleccionamos según nuestros gustos y el de nuestros clientes. También hacemos encargos a viveros de León».

Mayores clientes

En la floristería no se para. Rosas, lirios, claveles, gerberas inundan de olor y color un espacio y se han convertido en las preferidas de sus clientes a la hora de adornar sus casas o para regalar en días señalados como el de la madre, el de los enamorados, cumpleaños y celebraciones  en bodas y comuniones. «Los mayores trabajos que hacemos en las floristerías de los pueblos son para los tanatorios, desgraciadamente, pero también hacemos adornos florales por encargo para adornar las casas y en el día de los enamorados, por ejemplo».

En Fabero trabaja también otra floristería. Según los datos publicados por el INE a 1 de enero de 2022 el número de habitantes en Fabero es de 4.239, 107 habitantes menos que en el año 2021. La apuesta de los vecinos por mantener todo tipo de actividades en las localidades pequeñas supone un esfuerzo para que no decaiga la población ni la actividad, que en otros tiempos sostuvo la minería. «Hay poca industria y estamos alejados de la autovía. La mayoría de aquí trabajan en LM  LM Wind Power o Tvitec. Es lo único que da trabajo.»

Con el tiempo, el conocimiento del sector es mayor, una apuesta en la que Luis invirtió esfuerzos en un proyecto profesional que hasta ese momento de era ajeno y al que confía su futuro con sus ahorros personales. «En el traspaso invertí todo el dinero del paro, que pedí que me lo pagaran todo junto para poder iniciar este negocio. También me ha ayudado mi familia y solicité la ayuda para jóvenes emprendedores que concede la Diputación Provincial».

El nuevo proyecto de Luis comenzó su andadura en noviembre de 2022 y en estos primeros seis meses de funcionamiento parece que ha sido una elección adecuada para Luis y su familia. «De momento va bien, no me puedo quejar». 

La vida de Luis y su familia ha cambiado. «Ahora estoy más con mi familia, con mis hijos, aunque hecho de menos viajar y pasar tiempo solo en el camión, han sido muchos años a la soledad del volante, pero me compensa porque comparto con mi mujer la tarea de los hijos. Ella trabaja en una residencia de personas mayores».

¿Por qué apostar por Fabero? «Fabero es Fabero, es el pueblo, qué más vamos a querer. Aquí hay de todo. Si mis hijos quieren estudiar una carrera pueden ir a Ponferrada, será lo que ellos quieran y ojalá puedan quedarse aquí, pero lo veo difícil». 

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