sábado 04.07.2020

El cine leonés tomará la calle en un festival al aire libre

La empresa Cine al fresco continúa este verano proyectando cortometrajes leoneses en el medio rural y en el casco antiguo .
El pase de cortometrajes de este miércoles en el Saint Roman.
El pase de cortometrajes de este miércoles en el Saint Roman.

De alguna manera es el séptimo arte tal y como era. Las andanzas de la empresa leonesa Cine al fresco recuerdan ligeramente el tiempo en que los feriantes hacían acto de presencia con un invento que causaba auténtico furor en las capitales, colocaban una gran sábana blanca en la plaza del pueblo y allá proyectaban aventuras y desventuras mientras la concurrencia asistía boquiabierta y sentada en las sillas que traía de casa, con los niños preguntando cosas sobre el gicho y los mayores mandándoles callar.

El público actual, tan habituado al lenguaje audiovisual, no reacciona con la sorpresa que demostraba el de hace cien años, pero sí agradece enormemente el hecho de poder disfrutar de películas al aire libre, de títulos que, en este caso, y de forma mayoritaria, están firmados por autores leoneses. Se trata de la filosofía de la empresa Cine al fresco, que comenzó el verano pasado su andadura por el medio rural provincial y que en este continúa con varias citas por pequeñas localidades pero también llenando de imágenes en movimiento el casco antiguo capitalino. Y precisamente ha sido por las calles del Barrio Romántico donde los responsables de Cine al fresco —Alberto Alba y Evaristo Fuentes— han percibido una mayor y extraordinaria acogida: la gran afluencia de gente que disfruta de las noches veraniegas entre el bullicio de las tabernas se ha revelado como un «ambiente idóneo» para el cine al aire libre, cuando menos muy poco frecuente en estos rincones ciudadanos.

Éxito en El Cid

Y así ocurrió el pasado miércoles, cuando la empresa proyectó frente al Saint Roman —y dentro del calendario cultural preparado por este local para los meses estivales—, una serie de cortometrajes de dirección o producción leonesa, y con gran éxito en cuanto al público asistente: Surya Namaskara, de Sergio González e Isabel Medarde; Placeres olvidados, de Alberto Díaz; Culpable y Oscuridad blanca, de Rodolfo Herrero; y Killrats, de Isaac Berrokal. En fechas anteriores, Cine al fresco exhibió cortos con denominación de origen en la plaza de Santo Martino y en otros bares.

Certamen sin jurado

Una experiencia tan bien recibida que ha movido a los responsables de Cine al fresco a plantear un festival de cortometrajes leoneses, «una idea original de Alberto Díaz —especificó Alba— que surgió a raíz de una de las proyecciones que organizamos en colaboración con el CCAN y el festival Rodinia de Valladolid»; un certamen también al aire libre que ha servido, en parte, de inspiración para el proyecto leonés. De hecho, Cine al fresco ha realizado en diversos bares de León, a modo de anticipo, nueve sesiones con filmes procedentes de una cita «que sería perfectamente aplicable aquí», reflexiona Alberto Alba. «La idea principal es que sea el público, con sus votaciones, quien eliga a los ganadores, pero sin jurado ni críticos de ningún tipo», explicó, añadiendo que la pretensión del equipo es organizar el festival para el próximo verano. Alberto Alba, en todo caso, valoró por encima de todo, «la gente que ha realizado estos cortos. Se gastan el dinero y ponen mucho esfuerzo en su trabajo sin apenas reconocimiento».

El cine leonés tomará la calle en un festival al aire libre
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