sábado 15/8/20
Tradición

Las Marzas toman León

Las Rondas Leonesas volvieron a las calles impulsadas por la Asociación Aguzo que ha conseguido que este año celebren dos décadas desde la recuperación de esta popular celebración
El centro de León, de la plaza de San Marcelo a la Catedral, se convirtió en gran zona de celebración popular de las Rondas Leonesa o Marzas. FERNANDO OTERO
El centro de León, de la plaza de San Marcelo a la Catedral, se convirtió en gran zona de celebración popular de las Rondas Leonesa o Marzas. FERNANDO OTERO

De San Marcelo a la Catedral, Las Marzas se hicieron presentes en León en la ya imprescindible cita de las Rondas Leonesas. David Gustavo López, investigador

de temas leoneses y escritor, puso las palabras a modo de pregón, y el resto, el ambiente de una celebración norteña que aúna conmemoración y folclore. Y como marzo es un mes muy de refranes, en esta ocasión se apuntó a ventoso, que era lo que se había impuesto durante toda la jornada de ayer.

La Asociación Cultural Aguzo volvió así a agitar la ciudad en tono festivo y ya van veinte años los que Las Marzas reinan por un día en las calles de León.

López explicó en primer lugar lo que hay que repetir cada año sobre este marzo, que es mes de Marte, y acerca de Las Marzas: «Llamadas en este caso por no ser las rondas de Reyes ni las de Pascua ni las de San Juan ni las de ningún otro día, sino, específicamente, las de la noche de transición del último de febrero al uno de marzo, el día en que el antiquísimo calendario romano celebraba las Kalendae martiae, es decir, el 1 de marzo y la entrada del año, -lo cual perduró hasta el año 45 antes de Cristo, cuando Julio César introdujo el calendario Juliano, cuyo primer mes es enero- y por eso, en León, siempre fieles a los orígenes, todavía las llamamos Martas Calendas», subrayó inicialmente.


David Gustavo López, ofreciendo el pregón en la plaza de San Marcelo. F. OTERO

Aunque como volver al pasado está bien siempre que no sea para vivir de él, el investigador pregonero, al final de su discurso, se acordó de lo cotidiano, pero de lo de hoy mismo: «Ya apetece cantar y bailar. Por eso, señora concejala de Cultura, doña Evelia Fernández, dele con presura a esta Asociación Aguzo, que es gente de bien, la preceptiva licencia para poder comenzar. ¡Ah! Y, cada año, pida a su Corporación que les dé la ayuda que no se atreven a pedir, pero que necesitan, para, al término de la ronda, convidar a los leoneses como se merecen», relató.

La noche que iba hacia marzo empezó a ser fría y hasta los atuendos sirvieron de abrigo, ante la numerosa gente y curiosos que por allí pasaban y vieron que había festejo.

Y era la forma de confirmar el espíritu de fiesta que acompaña a los pueblos. «Fiestas para expulsar a la muerte y dar bienvenida a la vida», decía el pregonero.

Y fiestas de igual forma para despedir el invierno, que hace pensar en otras citas que son rondas y romerías y que alcanzan su punto álgido con Los Mayos. En definitiva, festejar la vida. Pero de manera continuada.


Niños asistentes a la fiesta que organiza la Asociación Cultural Aguzo. F. OTERO

Las Marzas toman León