jueves 09.07.2020

El Prado saca toda la artillería

El gran museo de España vuelve con ‘Reencuentro’ una exposición histórica de sus obras maestras con nombres como Goya, El Greco, Velázquez, Rubens o Tiziano
Falomir, director del Prado, ante obras de Rubens y Goya expuestas en ‘Reencuentro’. BALLESTEROS
Falomir, director del Prado, ante obras de Rubens y Goya expuestas en ‘Reencuentro’. BALLESTEROS

El Museo Nacional del Prado condensa las obras maestras de su colección en una exposición única, Reencuentro: las 250 más importantes de sus fondos concentradas en la Galería Central y salas adyacentes, que destilan lo mejor de la pinacoteca, con obras de Goya, El Greco, Velázquez, Rubens o Tiziano.

«Queríamos volver, pero de una forma inolvidable», dice Miguel Falomir, director de la gran pinacoteca, ante la selección de obras que, bañadas por la luz natural de la sala, pondrán a prueba el síndrome de Stendhal de los visitantes, que volverán al museo a partir de mañana.

La ocasión no es para menos, el museo lleva casi tres meses cerrado, el segundo periodo más largo tras la Guerra Civil.

Nada más llegar, la escultura del Carlos V y el Furor recibe al visitante sin su armadura -es desmontable-, un detalle que avisa al público de que lo que está por llegar es una manera diferente de ver las obras.

La primera sala es casi una exposición en sí misma: reúne en un mismo espacio el Eva y Adán de Durero, La Anunciación de Fra Angélico y El Descendimiento de Rogier Van Der Weyden. Luego se avanza por una larga lista de obras maestras como El Triunfo de la Muerte de Brueghel, Las tres gracias de Rubens, Las lanzas de Velázquez (también La rendición de Breda), y en salas adyacentes, Las Meninas o El caballero de la Mano en el Pecho.

También están Zurbarán, Tiziano, Caravaggio, Patinir, Clara Peeters y muchos más. No todas las salas adyacentes están abiertas, pero desde la barrera de prohibido pasar, se pueden ver algunos de las cuadros, como La inmaculada Concepción de Tiepolo y otras piezas maestras.

«Por mucho que hayas visto el Prado nunca lo has visto así y probablemente nunca más lo verás así. Hay mucho yonqui del Prado que tenía síndrome de abstinencia; esto es puro Prado en vena», asegura Falomir.

El título escogido, Reencuentro, es un guiño no solo al reencuentro con el público, sino también a los orígenes del museo -el año pasado celebró su Bicentenario-. La visita entonces era también a la Galería Central, aunque las obras ocupaban del suelo hasta el techo, como se puede ver en varias fotografías dispuestas en la muestra.

Ha sido un trabajo laborioso, se han movido 190 obras. Pero lo que hace muy especial esta muestra es que se podrá disfrutar con la pausa y el sosiego que caracterizaba los museos antes de que se convirtieran en el destino turístico de masas. Sin tener que hacer melé para ver las obras más significativas. Solo 1.800 personas podrán disfrutar al día de esta exposición.

El Prado saca toda la artillería