domingo. 26.06.2022

Vindicación de Gamoneda

José Luis Sampedro y otros 70 poetas, entre ellos Rafael Saravia y Juan Carlos Mestre, presentan un proyecto literario que defiende la libertad en la creación poética.
Sampedro, Juan Carlos Mestre, Rafael Saravia, Lourdes de Abajo, Ildefonso Rodríguez y Eloísa Otero.

«Alguno de los autores que en España se consideran de gran valía no tienen apenas prestigio en América, como es el caso de Antonio Gamoneda, que escribe poesía de un simplismo, artificio a medias y de juegos verbales sin deslumbramiento que han acabado por quitarle lectores». Estas palabras, pronunciadas el año pasado por el poeta Alí Calderón son en parte culpables del libro Por donde pasa la poesía, que el viernes se presenta en Matadero Madrid. La obra, editada por Baile del Sol, cuenta con la participación de setenta autores, entre ellos los leoneses Rafael Saravia, Lourdes de Abajo, Ildefonso Rodríguez, Eloísa Otero y Juan Carlos Mestre, y está capitaneado por José Luis Sampedro, autor del prólogo.

Como una revisitación del enfrentamiento que en los años cuarenta surgió entre los defensores de la poesía arraigada —Leopoldo Panero, Rosales, Vivancos o José García Nieto— y la desarraigada, que encontró su máxima expresión en Victoriano Crémer, Celaya o Blas de Otero, así las palabras del poeta mexicano encendieron las llamas de una guerra poética soterrada.

Sin etiquetas. En un lado están los integrantes de la antología Poesía contra la incertidumbre que, según los autores participantes, nace de la necesidad de analizar críticamente la poesía actual y de hacerla accesible a todos los públicos. En el manifiesto de la misma podía leerse: «Los jóvenes poetas actuales se han adscrito a una tendencia tan experimental como oscura que no puede entender nadie. Sucede de igual manera en España que en Hispanoamérica. Los discursos fragmentarios, el irracionalismo como dogma y el abuso del artificio han supuesto la ruina de la poesía. Ha sido el derroche que ha llevado a la crisis poética actual, en la que la poesía está considerada como un género difícil, que no se entiende y que sólo leen los poetas entre ellos. Nosotros creemos que lo que sucede es que el poeta no ha hecho bien su trabajo».

En el otro, Por donde pasa la poesía, se posicionan quienes se declaran en defensa de la pluralidad poética y de la convivencia de todas las expresiones líricas. En el manifiesto se hace una defensa cerrada de la libertad literaria y se denuncia la actitud de cuantos se apropian y se encierran en ciudadelas poéticas excluyentes: «Las tentativas de encerrar el lenguaje literario dentro de límites inamovibles han dado como resultado estructuras cerradas de pensamiento que trabajan en contra de la propia y esencial condición de la palabra», destacan. Asimismo, aseguran que el intento de limitar las distintas voces poéticas es una manera de agredir el legado recibido. «Ha costado mucho desterrar de nuestro campo literario el cainismo y la exclusión. No vamos a consentir ahora que vuelvan a reproducirse estrategias envenenadas similares».

Setenta poetas. Pero Por donde pasa la poesía es mucho más. A través de los versos de setenta poetas, de los cuales se recogen distintas piezas, se agrupan más de trescientas páginas de buenos poemas. La obra empezó a fraguarse en la Librería Primado de Valencia, una librería de barrio que, como destaca el poeta Arturo Borra, se ha convertido en los últimos años en un «punto de encrucijada». Los artífices del libro añaden que este libro coral es «imagen de un tiempo de comunidad entre poetas y lectores, entre vecinos de barrio y escritores, cuyo hilo es el disenso y la pluralidad, eso sí, de signo anticapitalista, antineoliberal, antifascista, antidogmático».

Dice Víktor Gómez, uno de los poetas participantes, que el libro acoge en igualdad de condiciones a autores inéditos, autores y a los consagrados, en una obra que trata de zafarse de la orientación industrial actual, presidida por la insignificancia y la banalidad, «lo apolítico o, lo que aún es peor, lo político-domesticado, lo político-usurpado».

El libro incluye además un cedé con versiones de Lucho Roa de varios de los poemas recogidos en la antología, como las piezas de Lucia Boscá, Antonio Méndez Rubio, Antonio Martínez i Ferrer o Mar Benegas.

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