lunes 18.11.2019
La Baña

Vuelve el lenguaje en color de las vidrieras

■ El Cazario de La Baña desarrolla un ambicioso proyecto que simboliza toda la provincia■ La técnica resurge en más sitios
Vidriera de la Trinidad de Villafranca del Bierzo. DL
Vidriera de la Trinidad de Villafranca del Bierzo. DL

Las vidrieras estaban ahí, pero han vuelto, y no es una contradicción, sino la forma de explicar que una actividad de siglos pide ahora paso para sin perder las esencias formar parte de los nuevos tiempos.

 

Esta renovación se traduce en forma de nuevas maneras de contar lo que pasa alrededor. La técnica de maestro vidriero, como artesanía antigua, lejos de ser algo residual cobra en León nuevos bríos gracias a varias iniciativas que se podrían localizar como inicio en El Cazario de La Baña, en el municipio de Encinedo. Ahí, su alcalde, José Manuel Moro ha dado pie a un ambicioso proyecto que en contenido simboliza la provincia, en todas sus vertientes, pueblos, naturaleza, ríos. Y lo que resulta es el lenguaje de color, que al mensaje estético añade ser el reflejo del devenir de los tiempos.

 

Mario Rodríguez, de Grisallas, es también parte culpable, porque desde su tarea profesional lleva ya años hilando una historia para que esta actividad se convierta en referencia leonesa y se incluya dentro del potencial cultural, patrimonial y artístico que nadie duda presente en toda la provincia.

 
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Vidriera de Ponferrada y vitral dedicado a Cistierna. DL

En La Baña, las vidrieras que se han instalado sucesivamente, desarrollan a base de temas imágenes que aluden a toda la provincia, sin distinción de comarcas. Se dedican así a crear un mapa en el que el color luce artísticamente, pero dentro hay contenidos.

 

En otros centros de la provincia, principalmente relacionados con lo religioso, son ya muchos los municipios que se aprestan a incorporar estas instalaciones o a restaurar las existentes. Robledo de Losada, Forna y otros puntos se conjugan junto a representaciones de la Naturaleza. Municipios que son más representativos solo por su tamaño o por cabeceras de comarca, también ocupan un lugar para, en parte, hacer un mapa en nombre propio y artístico de lo que es la provincia.

 

Uno de los trabajos destacados del maestro vidriero Mario Rodríguez es el que se encuentra en Villafranca del Bierzo dedicado a la Trinidad.

 

Rosa García, de Vitropía, también desempeña una gran labor en esta especialidad.

 

Y como en las historias grandes siempre hay pequeños artífices que desde el anonimato preferido son claves, aquí surge el nombre de José Luis de Vega, que aúna entusiasmo y altruismo a partes iguales.

 

«Se está haciendo un trabajo extraordinario. Que abarca desde la representación de la provincia, por los nombres de sus municipios, pero también por sus monumentos y patrimonio, y sin olvidar su Naturaleza y los ríos», señala, dando fe de que el filón que se abre es inmenso, y que tiene pinta también de convertirse en un nuevo atractivo para el visitante, que podrá encontrar otros alicientes a los que ya de por sí encuentra en este peculiar centro.

 

Aunque El Cazario mantiene el epígrafe de centro de interpretación de la Naturaleza, podría hasta obviarlo, porque ni falta que le hace, además de poder añadir que es de la vida de lo que se trata, cuando De Vega, por ejemplo, demuestra su sabiduría y dice: «El agua en esta provincia es un patrimonio, por eso están representados los ríos».

 

Sirve, por tanto, para poner en valor lo que fue una ambiciosa artesanía de tiempos remotos, y que en este caso se mantiene en su dificultad. E incorpora estas temáticas que corresponden también a la sociedad civil. Aunque la Catedral sea la gran fuente vidriera, de la que surgen historias infinitas.

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Instalación dedicada a los ríos de la provincia. DL.

Vuelve el lenguaje en color de las vidrieras