martes 17/5/22

La denegación de una licencia de cierre por parte del ayuntamiento a unos vecinos del municipio, por entender el ayuntamiento que invaden un camino publico supone un calvario de 3 años para el alcalde. Denuncia en la que se mezclan intereses políticos de los denunciantes, así como de los testigos. Entre los testigos se encuentra la anterior alcaldesa del municipio, que declara en el acto del juicio que no existía el camino, y que, en el propio juicio, le muestran un documento firmado por ella, en el que, ante una petición anterior de vallado del camino, les comunica a los denunciantes que se abstengan de cerrar el camino y la acequia de riego. que catadura moral puede tener una persona que en sede judicial declara una cosa y en el mismo procedimiento administrativo en años anteriores firma lo contrario. O declaraciones de testigos, que el propio tribunal por el parentesco que le une con la denunciante, dice que han de tomarse con mucha cautela,  por lo que no se pueden descartar motivos espurios en su versión. Y es que la propia sentencia señala, que las decisiones realmente relevantes como la no concesión de la licencia y la incoación de expediente de recuperación de oficio del camino público, fueron adoptadas tanto por el pleno como por la Junta de Gobierno local, aunque de forma no entendible solo se denuncia al alcalde y no a los demás concejales que también votaron a favor de estos acuerdos.

Asimismo se señala que las decisiones se adoptaron ante las serias y fundadas razones de la existencia de un camino público que resultaría invadido con el cerramiento de la parcela de la denunciante y para proteger, como era su obligación y estaba dentro de su competencia legal por ostentar ese cargo de naturaleza publica y democrática, un bien de titularidad publica frente a una supuesta invasión de un particular, lo que excluye de forma patente y clamorosa que se haya contravenido lo dispuesto en la legislación aplicable o la ausencia de fundamento alguno o que se hayan omitido tramites esenciales de los procedimientos o que estemos en presencia de una desviación de poder patente y en abierta contradicción con el ordenamiento jurídico y con el desprecio de los intereses generales o que decisiones adoptadas fueran, desde todo punto de vista, indefendibles.

En fin, si el fin justifica los medios, como así parece, no es de extrañar la desafección que existe hacia la política y el hartazgo y empacho que tiene la ciudadanía hacia cierto tipo de político. En cualquier caso, la moral debe ser un ejercicio imprescindible de madurez que necesita aprendizaje, perspectiva, reflexión, experiencia, crítica, empatía y consenso. La moral se enseña y se aprende, pero no se debe olvidar, aunque mucho me temo que, a la luz de las evidencias, todo parece indicar que hay ciertas personas que no tienen moral, no se la enseñaron, no la aprendieron o se les olvido. No todo vale en esta vida para conseguir los fines que uno se propone. ¿Están capacitadas este tipo de personas para representar a los demás?

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